Auge y estancamiento de la renta vacacional en Mazatlán
Se conoce como economía colaborativa al modelo en el que personas particulares ofrecen servicios a otras, mediante intermediarios digitales. En el ámbito turístico, pocas plataformas de este tipo han transformado tanto la industria como Airbnb.
Lo que comenzó como una alternativa informal de alojamiento se convirtió, en pocos años, en un actor central del turismo internacional. Mazatlán no ha sido la excepción. Por el contrario, el puerto se ha consolidado como uno de los destinos mexicanos donde este modelo ha crecido con mayor fuerza.
La información georreferenciada del portal AirDNA, que permite visualizar la ubicación de cada uno de los alquileres ofertados en Airbnb, revela cuatro polos principales de concentración: la zona de Cerritos, la Zona Dorada, el malecón y el Centro Histórico. La mayoría de los espacios se ubican frente al mar o en áreas cercanas a él. No obstante, también existe oferta de alojamiento distribuida en prácticamente todos los fraccionamientos y colonias populares al interior de la ciudad.
Hace apenas unos años, la discusión giraba en torno a si Airbnb podría competir con la hotelería tradicional. Hoy esa pregunta ha quedado superada: la plataforma es ya un componente estructural del sistema turístico local.
De acuerdo con información del mismo portal AirDNA, en 2020 había 4 mil espacios de alquiler ofertados en la ciudad; para 2023 la cifra ascendió a 6 mil 517. Desde la teoría del ciclo de vida del destino turístico de Richard Butler, se estaba dando en esos años, un desarrollo y consolidación de la oferta inmobiliaria vacacional.
Sin embargo, para 2026 parece haber llegado la etapa de estancamiento, pues la oferta descendió a 5 mil 537, lo que significa que en apenas tres años dejaron de anunciarse cerca de mil espacios.
Es probable que el repunte de la violencia registrado desde 2024 haya influido en esta contracción. Muchos propietarios, ante un entorno más incierto, han bajado sus tarifas, o bien, parecen haber modificado la modalidad de renta; migrando del esquema vacacional, hacia el arrendamiento permanente o anual.
Todo indica que el crecimiento ha entrado en una etapa de maduración. Mientras en años anteriores predominaba la expansión acelerada, hoy el mercado muestra señales claras de ajuste: la ocupación promedio anual ronda entre 26 y 36 por ciento. La sobreoferta comienza a presionar los ingresos de los anfitriones.
Cabe decir que, en otros países, como España, esta demanda se ha mantenido con gran dinamismo. A nivel nacional, incluso las camas ofertadas por Airbnb siguen siendo más que las disponibles en hoteles. En ciudades como Barcelona, la proporción alcanza 64 por ciento frente a 36 por ciento.
El problema es que, en Mazatlán, numerosos inversionistas adquirieron deudas o créditos hipotecarios con la expectativa de obtener rendimientos altos a través de esta modalidad de renta vacacional. Hoy, frente al estancamiento del mercado, esas decisiones financieras comienzan a mostrar su lado más vulnerable.
Ojalá que se dé lo que Richard Butler, en su teoría, llama la etapa de rejuvenecimiento, esto ocurre cuando se realizan inversiones significativas, se diversifica la oferta y se introducen nuevas atracciones para atraer a nuevos perfiles de turistas, logrando así, un nuevo ciclo de crecimiento.
Es cuanto...