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"Opinión"

"Augurios"

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09/07/2019 20:40

    lqteran@yahoo.com.mx

    El largo periodo de gobiernos omisos dejó una gruesa estela de vicios en dependencias relacionadas con la seguridad y justicia, que se exhiben en toda su dimensión conforme se avanza en la implementación de nuevas formas de encarar la problemática, buscando solucionar los problemas de seguridad.

    Había omisión abierta en la función pública y esto quedó aún más al descubierto cuando ese régimen dejó el poder. Son alarmantes, por su tamaño, los desatinos que terminaron envolviendo en la inseguridad a la vida nacional; quedaron vicios y prácticas que eran costumbre y una corrupción en el desempeño que tenían a su cargo, dejando mucho que desear acerca de la eficacia en el cumplimiento de sus tareas.

    Hoy las cosas están dando un vuelco radical y es cuando esos vicios del pasado salen a flote. En el fondo subyace el hecho que se están cambiando los métodos para encarar la violencia y también la corrupción que es la madre de todas las lacras. Estos dos males tienen forzosamente que combatirse, para que el país entre en una nueva fase de convivencia entre los núcleos sociales que lo integran y se recupere la paz y la armonía en la sociedad, demanda de lo más urgente.

    Son muchos y lacerantes los problemas no resueltos por la opacidad de los últimos sexenios, gobernados por los partidos tradicionales, que reclaman solución inmediata; la seguridad sin duda se ha vuelto una de las principales prioridades en el seno de la sociedad. No hay otro asunto que provoque tanto interés en su atención entre la ciudadanía como la violencia desenfrenada; es por eso que la Guardia Nacional ha despertado buenos augurios en el tema de abatir la inseguridad, le deseamos el mejor de los éxitos en su función y esperamos que para bien de la sociedad entera, se cumplan sus expectativas.

    Un conjunto de acciones se vienen impulsando, todas tendientes a resolver la problemática social, que abruma a los mexicanos en general; hay optimismo entre los ciudadanos, ven viabilidad en que las iniciativas que se han puesto en marcha logren buenos resultados. Esto es lo que anhelan los diversos núcleos sociales que por largos años han carecido de opciones para su desarrollo en distintos ámbitos.

    Pocas veces en la historia del país, los ciudadanos habían acertado con tanta lógica al elegir a un gobernante, como sucedió el 1 de julio del 2018. Los hechos lo están demostrando con creces. Cuando se llegue a medio sexenio vamos a corroborar con orgullo lo que afirmamos hoy. La repulsa de los grupos más retardatarios es el mejor termómetro, de que se acertó en bien de los intereses populares; vamos a usar una frase que siempre desdeñamos, pero que hoy cabe: al tiempo.

    Por eso es importante que se avance en el amplio abanico de ideas que se vienen implementando, para lograr el desarrollo sostenido y estable, alcanzar el progreso para todos los sectores sociales, que haya pan y trabajo y los salarios mejoren sustancialmente para abatir las desigualdades sociales tan ostensibles en la sociedad. Por lo visto, estas ideas se encuentran en la mente y el programa del Presidente de la República.

    Son tantos cambios que se requieren para salir del subdesarrollo en que sumieron al país los gobiernos omisos y deshonestos de los últimos cinco sexenios, todos cortados con la misma tijera, que se debe operar una ingeniería social a gran escala para desterrar cosas tan arraigadas como la corrupción. La lucha emprendida desde el gobierno contra la corrupción, que se había arraigado en el seno de las instituciones públicas y se había convertido en una pandemia, afectando el entramado social como una hiedra venenosa, ha comenzado y los ciudadanos esperan acciones firmes en esta materia.

    Nuevos vientos se sienten en el ambiente político nacional, que presagian buenos tiempos para el futuro de la población, que a estas alturas del camino merece un respiro a la medida de sus aspiraciones.