El fin de semana volví a abrir un libro de mi biblioteca personal que siempre resulta interesante: el “Breviario de los políticos” del Cardenal Mazarino. Lo había leído hace tiempo, pero al releer un texto, uno siempre entiende cosas nuevas y se explica muchas realidades vigentes.
El libro es pequeño, pero está lleno de consejos directos sobre el arte de la política. Leyéndolo uno inevitablemente recuerda “El príncipe” de Nicolás Maquiavelo. Ambos textos comparten esa mirada realista y uso pragmático de la política. Mazarino no habla de ideales ni de discursos grandilocuentes; habla de prudencia, de silencios estratégicos, de saber cuándo mostrarse y cuándo desaparecer, de cómo administrar amistades, favores y enemistades.
El libro no es solamente un manual de astucia, también es una advertencia: Mazarino parece decirnos que la política es como la guerra, y quien entra en ese juego sin entender sus reglas corre el riesgo de ser destruido sin piedad por sus adversarios.
El texto, aunque escrito en el siglo 17, conserva una vigencia inquietante. Muchas de sus frases podrían aplicarse sin dificultad a la política contemporánea. Quizá por eso, mientras lo releía, fui deteniéndome en algunos pasajes que había subrayado hace tiempo. Comparto aquí algunos de ellos:
-Observa con quién se relaciona cada uno, pues a los hombres se los conoce por quienes van con ellos. Y tú ten cuidado de no revelar nada de tu vida
- No te fíes de quien hace promesas con facilidad: es un mentiroso y un impostor
-De los jóvenes o de los viejos se obtiene abundante información sobre cualquier asunto
-Jamás demuestres tener experiencia en vicio alguno
-Para conocer las intenciones de alguien, soborna a la persona de quien esté enamorado, y a través de ella llegarás a saber sus secretos más íntimos
- No desveles los secretos de otra persona, pues perderás su estimación
- Finge humildad, candor, amabilidad y buen humor. Muéstrate elogioso, agradecido y disponible hasta con quienes no se lo merecen
-Si vas a dejar un cargo, procura que los que te sucedan no sean superiores a ti
-Nunca hagas valer toda tu fuerza: que nadie crea que has llegado al límite de tu poder
-No te dejes dominar fácilmente por la ira, pues te tendrán como persona poco firme e imprudente
-No censures lo que gusta al pueblo, ya sean vicios o simples tradiciones
- Si es necesario imponer algún castigo a tus subordinados, encomiéndaselo a otros como si no fueras tú quien lo ordena
- No te vuelvas arrogante con el éxito, mantén tu manera de expresarte, tus costumbres en la mesa y tu forma de vestir, y no cambies en esto salvo por una razón muy justificada
- No aumentes de pronto el rigor con el que tratas a tus subordinados, a no ser que a la vez aumentes también la generosidad, de lo contrario te odiarán o despreciarán
-No hagas promesas por escrito a nadie
-Aunque te encuentres entre amigos en un lugar seguro, no te fíes de ninguno, sino que sospecha de todos, porque pocas veces son las amistades que no te decepcionan.
- No confíes ningún secreto, porque no hay nadie que con el tiempo pueda convertirse en enemigo tuyo. No hagas nada en estado de euforia, pues cometerás errores
- Da a los ancianos un trato preferente, sigue sus consejos, alábalos y muéstrales respetos
- Mientras te sonría la fortuna, aprovéchala, porque ésta fácilmente te vuelve la espalda. Mientras te quieran, pide todo lo que puedas. Muéstrate a veces manso, otras enfadado. Sé el primero en recibir recompensas y honores
- No amenaces nunca a quien pretendas perjudicar, porque tomará precauciones; déjale creer que no estás a su altura. Gánate su amistad y cuando lo veas tambalearse, empújalo al abismo
- Nunca hay que presentar batalla a muchos adversarios a la vez; mientras te enfrentes con unos, reconcíliate con los otros
- Cuando viajes, infórmate bien del tipo de régimen político, del poder episcopal, de cómo son las celebraciones, del comercio, de la devoción, de la riqueza, de los estudios de lo que caracteriza a cada pueblo. Habla bien de los habitantes que estés visitando y mal de los del país con el que esté enfrentado
-Acepta los secretos con la misma precaución con la que aceptarías a un prisionero enemigo que tiene pensado degollarte
- Nunca hables mal del partido que tenga más seguidores, aunque tú no seas uno de ellos
Es cuanto...