Cerco a CEDH: ¿de parte de quién?
Rescatar al ombudsman de Sinaloa
A quien le corresponda la autoría y motivación reales del bloqueo a las instalaciones de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, que no es otra cosa más que el boicot a la labor de Óscar Loza Ochoa, quien en enero de 2025 fue electo por el Congreso del Estado para presidir el órgano ombudsman de Sinaloa, se le notifica el daño que le están causando a personas y organismos que acuden a la CEDH en demanda de que les restituyan sus garantías constitucionales.
De igual manera, va el apremio a la autoridad que le compete dar el manotazo sobre la mesa que evite se colapsen los derechos humanos y caigamos en el contrasentido de que los atacantes de estos se erijan como defensores, antes de que la intervención popular vea la necesidad de corregir absurdos que la vía legal tiene la obligación de resolver. La CEDH es patrimonio de los sinaloenses que a costa de sacrificios la forjaron y por lo tanto le pertenece a la fuerza cívica. Pretender secuestrar al ente garante de los DDHH equivale a tomar de rehén al tejido social en conjunto.
La CEDH proviene del edicto social contra la intolerancia y el autoritarismo y está hecha a prueba de sectarismos y despotismos. Defenderla no es opcional sino obligación de generaciones enteras, las pasadas, presentes y futuras, aún atrincheradas para la no repetición de agravios de intereses políticos, económicos y criminales ensañados sobre los sinaloenses de mayor fragilidad,
Por esas y bastantes razones más, hoy no se vale fingir cegueras ni miopías. La “mano negra” que está detrás de la toma de la sede de la CEDH es tan poderosa que fue capaz de perpetrar la ofensa a la lucha histórica de Norma Corona Sapiens con tal de habilitar a un segmento que creyó que por el hecho de enredarse en el estandarte de la gran defensora social, recibiría por ósmosis el enorme legado de la insigne mujer asesinada en 1990 por proteger a los más vulnerables.
Es diametralmente distinto lo que propala el segmento que obstruyendo el desempeño de la CEDH y de Óscar Loza cree que le adjudicarán otras medallas como la recientemente entregada de manera irreflexiva por la 65 Legislatura local. Nótese la abrumadora diferencia entre Corona Sapiens cuyo sacrificio empujó la creación en México de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, y la acción de un grupo estridente en cuyo soliloquio exhibe el único propósito de demoler el edificio social de los derechos fundamentales.
¿Hacia dónde hay que apuntar el dedo índice que acuse a los que aparecieron de la nada, siluetas espeluznantes brotadas de los sótanos de la intriga palaciega, alimentados por la obsesión de colapsar las normas universales que son cimientos de las libertades? ¿Quién es el Frankenstein en la acometida a la CEDH? Saben bien los señalados que la ciudadanía los conoce en sus fisonomía e intenciones y que y la vestimenta de piel de oveja no les alcanza para esconder las fauces de lobos.
¿A quién que haya testificado cómo el Poder Legislativo instaló hace poco más de un año a Loza Ochoa al frente de la CEDH le pasó desapercibido cómo el mismo Parlamento habilitó el artefacto demoledor para arrasar con la institución del ombudsman? Lo que no calcularon es que en tan poco tiempo quedaría al descubierto la maniobra planeada en el Congreso tendiente a hacer la labor de rotomartillo contra la Comisión y su Presidente?
Cuidado cuando a la sociedad civil se le pretende decantar con maquinaciones que golpean las conquistas ciudadanas y esconden la mano y rostro del predador. Hoy no lo intenten porque Sinaloa necesita más que nunca el marco de los derechos del hombre y la defensoría pública que serían las únicas represas posibles contra la persistente ola de barbarie que no acaba de retirarse.
El bloqueo a la CEDH que persistía ayer por la tarde constituye un gesto simiesco añadido a la pisada bestial del crimen organizado. Permitir que lo perpetren sería señal de rendición en el contexto de tantas conquistas ciudadanas anuladas por el hampa cuando el conflicto al seno del Cártel de Sinaloa alcanzó a todos. A la hazaña de los pacíficos por el rescate de Sinaloa se le agregó la proeza de impedir que la Comisión Estatal de Derechos Humanos y su titular Óscar Loza terminen siendo trofeos de caza en la narcoguerra.
Le dimos vida a un gigante,
Vigía de derechos humanos,
Pero un enano repugnante,
Nos lo quiere quitar de las manos.
A los estadistas les corresponde esquivar la tentación de inmortalizar sus huellas en obra pública pagada por el pueblo y que una vez entregada pasa a ser patrimonio de la sociedad. A los políticos ególatras les toca resanar malos desempeños escribiendo con barro sus identidades en pedestales que tarde o temprano la acción popular hará caer. Bien por el Gobernador Rubén Rocha Moya al rechazar el intento de denominar con su nombre el edificio que el 19 de marzo inauguró en Guasave como sede de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Sinaloa. “Saben qué, disculpen ustedes, no quiero, a mí no me gusta eso”, dijo rompiendo con la costumbre ególatra de los anteriores mandatarios estatales que de haber podido hasta a “La Locha” de Culiacán y “Los Monos Bichis” de Mazatlán los hubieran afrentado enjaretándoles sus apelativos.