César Chávez: el hombre detrás del mito

ENTRE COLUMNAS
23/03/2026 04:01
    Hasta hace cinco días su legado había sido de tal magnitud, que decenas de escuelas en todo Estados Unidos llevan su nombre, al igual que importantes avenidas, plazas y bibliotecas de importantes universidades

    No me refiero aquí a Julio César Chávez, el gran campeón mexicano del boxeo, sino a César Chávez Estrada, el líder campesino y activista por los derechos civiles de los trabajadores inmigrantes en Estados Unidos.

    Nació el 31 de marzo de 1927 en Yuma, Arizona, en el seno de una familia hecha a base de esfuerzo y trabajo duro. Desde muy joven, Chávez experimentó en carne propia la desigualdad estructural que enfrentaban los trabajadores del campo, particularmente los de origen mexicano, pues desde muy chico se integró al trabajo agrícola.

    Para Miriam Pawel, en su libro biográfico: “The Crusades of Cesar Chavez”, esta etapa no solo implicó pobreza material, sino también discriminación sistemática en escuelas y campos laborales. Para ella, estas vivencias, fueron fundamentales para forjar su conciencia social.

    César Chávez no fue un líder formado en universidades, sino en surcos de campo, huelgas y asambleas improvisadas. Su formación política comenzó a tomar forma en la década de 1950, cuando se integró a la Community Service Organization, donde aprendió estrategias de organización comunitaria que más tarde serían fundamentales en su lucha.

    En 1962 fundó, junto con Dolores Huerta, la National Farm Workers Association, que eventualmente se convertiría en la United Farm Workers (UFW). Desde ahí encabezó una de las luchas laborales más emblemáticas del siglo 20: la huelga de los trabajadores de la uva en Delano, California. Esta movilización no solo buscaba mejores salarios, sino dignidad, contratos justos y condiciones humanas de trabajo.

    Lo distintivo de Chávez fue su firme compromiso con la no violencia, inspirado en figuras como Mahatma Gandhi y Martin Luther King Jr. Sus huelgas de hambre prolongadas lograron atraer la atención nacional e internacional hacia la causa campesina.

    Murió el 23 de abril de 1993, a los 66 años, en San Luis, Arizona. Las circunstancias de su muerte fueron naturales. Falleció mientras dormía en la casa de un amigo, después de participar en actividades relacionadas con una disputa legal del sindicato agrícola que había fundado. Días antes, había estado testificando en un caso judicial vinculado a los derechos de los trabajadores del campo. Estuvo pues, comprometido con la causa hasta el último día de su vida.

    Tras su muerte, su cuerpo fue trasladado a California, donde miles de personas participaron en su funeral, reflejando el profundo impacto de su legado en la lucha por los derechos laborales y civiles de los trabajadores migrantes.

    Hasta hace cinco días su legado había sido de tal magniud, que decenas de escuelas en todo Estados Unidos llevan su nombre, al igual que importantes avenidas, plazas y bibliotecas de importantes universidades.

    Y es que, el pasado miércoles, el diario estadounidense The New York Times, fundamentándose en testimonios de las víctimas, documentó en un artículo que, César manipuló y abusó de niñas cercanas al movimiento que lideró desde los años sesenta hasta su muerte. Ana Murguia y Debra Rojas, ambas hijas de activistas cercanos a César, contaron al periódico que fueron embaucadas por Chávez desde temprana edad y abusó de ellas por años. Por otra parte, Dolores Huerta, la activista chicana que fundó la UFW junto a Chávez y quien fue su mayor aliada en la lucha por los derechos de los campesinos, denunció que también fue violada por Chávez en dos ocasiones distintas que resultaron en embarazos.

    El artículo ha sacudido conciencias de sus seguidores -entre los que me cuento- a unos días de la conmemoración del día que honra su memoria: el 31 de marzo, fecha de su nacimiento. Hasta ahora, decenas de eventos han sido cancelados. De acuerdo a varios reportes de diarios estadounidenses, el retrato de Chávez que colgaba sobre la entrada a un auditorio que lleva su nombre en el Departamento de Trabajo, fue sustituido por una bandera estadounidense. En California, la legislatura anunció que cambiará el nombre del 31 de marzo (antes día de César Chávez) a “Día de los Trabajadores Agrícolas”. Y en una universidad en Fresno, una estatua del activista fue cubierta con un telón negro.

    Después de que todo esto salió a la luz, sé que ya no volveré a mirar su nombre con los mismos ojos. Porque, al final, los mitos son también de carne y hueso, tienen sangre roja corriendo en sus venas, y su vida puede estar llena de luces y sombras. Creo que nadie le advirtió a César Chávez que no es sencillo ser héroe.

    Es cuanto...