En la Teoría Económica del Derecho dicen que, si quieres motivar o desmotivar una conducta ciudadana, tienes que recurrir a los premios y/o a los castigos.
En pocas palabras, aplicar el viejo dicho de “la zanahoria o el garrote”.
Pero para que eso funcione, se necesita de una autoridad que se atreva y, sobre todo, que sea constante.
Pongamos algunos ejemplos sencillos: el uso del cinturón de seguridad que, cuando la autoridad se puso las pilas, ocasionó que todos los conductores lo utilizaran ante la posibilidad de ser multado.
Ese cambio de conducta en los automovilistas no se logró sencillamente porque se modificó alguna ley para establecer sanciones por no usar el cinturón de seguridad.
Se logró porque los agentes de Tránsito iniciaron una campaña consistente que tuvo como resultado miles de multas y hasta decomiso del vehículo y esto, obviamente les dolió a los conductores.
Conclusión, todo mundo usando el cinturón de seguridad.
Veamos otro ejemplo: el uso del teléfono celular mientras se conduce un automóvil.
Esta conducta ya tiene rato considerada como infracción de tránsito y tiene establecida multas y sanciones.
A pesar de eso, es un hecho notorio para todos los que vivimos en el puerto que, alrededor del 85 por ciento de todos los conductores de automóviles, de motocicletas, de patines eléctricos y hasta de bicicletas, usan el teléfono celular mientras manejan.
Si esa conducta está sancionada con multa y hasta retiro de la licencia de conducir, ¿entonces por qué se sigue dando?
La respuesta es sencilla y de nuevo la teoría económica del Derecho sirve para explicarla: porque no les pasa nada a los infractores.
Y la solución también es sencilla: que la autoridad de Tránsito municipal se ponga las pilas y, así como le hicieron para que todo mundo usara cinturón de seguridad, hagan lo mismo para que los conductores de todo tipo de vehículo no usen el teléfono celular mientras manejan.
Para eso se inventó el manos libres y los auriculares.
La estadística de accidentes automovilísticos por uso del teléfono celular es alarmante y estudios serios han catalogado esa conducta como un grave riesgo a la salud, la vida y el patrimonio de las personas.
Va otro ejemplo: ciclistas y patines eléctricos circulando por la banqueta del malecón en lugar de usar la ciclovía y usando la ciclovía a exceso de velocidad o haciendo acrobacias.
De nuevo, la solución es fácil: poner a agentes de Tránsito y/o policías municipales a lo largo del malecón para que sancionen consistentemente a quienes cometen ese tipo de conductas.
Por último, otro ejemplo: el desorden en la Playa Pinitos que tuvo su origen por negligencia de las autoridades responsables durante años y años.
Sobre este ejemplo leímos en medios de operativos implementados para ordenar esa playa, pero, al modo, en cuanto se retira la autoridad, los infractores vuelven a lo mismo.
Si estos operativos no son consistentes, es decir, sin vigilancia diaria, no van a servir de nada. Pero si son consistentes y multan y sancionan a los infractores, las cosas cambiarán.
Y aclaro que no estoy en contra de que la gente se gane la vida honradamente; estoy en contra de que lo haga violando la ley.
En resumen, ante la ausencia de autoridad que sancione consistentemente a los infractores que cometen las conductas a que me he referido, nada va a cambiar y, al contrario, se estará fomentando la impunidad y la violación de la ley.
Finalmente, si nadie castiga esas conductas, se seguirán cometiendo.