Teresa Gurza/NTX
Centro de corrupción
El Centro de Ejecución de las Consecuencias Jurídicas del Delito de Culiacán se ha convertido en una "coladera" y en un centro de corrupción tremendo; hasta ahora se dieron cuenta las autoridades penitenciarias de que fueron dos y no uno los presos que se evadieron el fin de semana del reclusorio, luego de que se realizara una fiesta en el interior del módulo 5.
El domingo, el interno Orso Iván Gastélum Cruz y/o Héctor Arnulfo Cárdenas Quiñones, y/o Javier Payán Guerra, "El Cholo", se salió por la puerta grande del reclusorio sin que los celadores se "dieran cuenta". Dicen que el preso salió vestido de mujer, disfraz que se ha convertido en el favorito y el más efectivo para salir de la prisión.
Ayer, 2 días después, las autoridades penitenciarias se percataron de que no era uno, sino dos, los reos que hacían falta, detectándose que José Luis Encarnación Hernández Padilla, quien también estaba "hospedado" en el módulo 5, no se encontraba en su celda, sin poder explicar cuándo, ni a qué hora, ni por dónde "se peló". Hay quienes dicen que ambos presos salieron por la puerta principal vestidos de "rorras" y agarrados de la mano.
Es inconcebible el nivel de negligencia, corrupción y omisiones que se cometen en el penal local, donde se han registrado las más increíbles fugas, que rayan en la burla y la desfachatez. Han sido famosas las evasiones con el uso de libertades apócrifas, el uso de "sábanas misteriosas" para simular que se salen por la barda, el disfraz de mujer, el uniformarse de policía ministerial durante una revisión y salir en patrulla, y hasta el esconderse en el carro de la basura.
Se supone que un penal es para que los delincuentes purguen penas carcelarias por sus acciones ilícitas, no para que les hagan fiestas con chirrines, bandas de música, prostitutas y bebidas embriagantes, situación que por años se han permitido en diferentes administraciones y que persisten con la actual Secretaria de Seguridad Pública, Josefina García Ruiz, quien pareciera desconocer lo que pasa dentro de las cárceles a su cargo.
En el caso de la reciente fuga del fin de semana, la PGR y la PGJE ya iniciaron sus investigaciones por separado para deslindar responsabilidades y no se descarta que varios custodios cambien de lugar de "residencia" en el penal por ser omisos, permitir o hacerse de la vista gorda para propiciar el escape de los dos delincuentes que ahorita se han de estar carcajeando por la forma en que burlaron la "seguridad" del penal.
Lo peor de todo esto es que casi siempre los custodios son los malos de la película, ya que son los primeros en ser "encarruchados" y pocas veces les resulta responsabilidad, aunque ha habido casos en que a algunos directivos de los penales se les ha investigado e involucrado en evasiones escandalosas de presos de alta peligrosidad. Es común que renuncien luego de que se les "pela" un preso y al rato aparezcan "cobijados" por el Gobierno del Estado con una chamba en la misma SSP, o les inventen cargos de "asesores". Ha habido casos que, luego de que renuncian, les sale lana hasta para comprar casa en fraccionamientos residenciales exclusivos.
Entre los ex directores y ex mandos del penal de Culiacán con negro pasado están los casos de Jesús Alfredo López Reyna, a quien de enero a mayo de 2005 se le fugaron nueve peligrosos reos, siendo arraigado por la SIEDO durante varias semanas y ahora cobra cheque de Gobierno del Estado; Patricia Aidé Romero Valenzuela, ex directora interina que salió "botada" en octubre de 2005 tras autorizar una fiesta a un reo, con el ingreso presuntamente de dos grupos norteños y cerca de 20 mujeres.
Otro "bendecido" por el Gobierno estatal fue Luis Fernando Aguiar Santana, quien "renunció" después de la fuga de un presunto operador de Ismael Zambada García "El Mayo Zambada", el reo Marco Antonio Soria Rubio, quien en realidad se llamaba Carlos Thomas González y que se salió de la cárcel el 5 de abril de 2007. Thomas González fue hallado muerto dos semanas después de su fuga en las inmediaciones de la carretera "Costerita".
Ramón Raymundo Fierro Ruiz es otro que pese al negro antecedente en los penales es actualmente asesor de la Secretaría de Seguridad Pública; siendo Director de Prevención y Readaptación Social sufrió la fuga de nueve reos de alta peligrosidad que derivó en el arraigo de 28 servidores públicos, incluyendo al entonces director del penal, Alfredo López Reyna. La historia no miente y ojalá no se repita.
Mientras tanto, en la cárcel local deberían revisar minuciosamente las listas y que les salgan bien las cuentas, porque a lo mejor hay menos gente de la que creen.
Materia prima del narco
La noticia sobre el arresto del ex agente de la Policía Ministerial del Estado, Dimas Díaz Ramos, quien según la Secretaría de Seguridad Pública Federal planeaba cometer un atentado contra el Presidente Felipe Calderón sólo viene a confirmar y soportar aún más la hipótesis de que las corporaciones de seguridad pública son las fábricas de materia prima para la delincuencia organizada y proveedoras de fuerza de trabajo para las redes delictivas del narcotráfico.
Para nadie es desconocido que las "limpias" que se realizan en las corporaciones policiales del estado, los ceses, las renuncias voluntarias y las destituciones se convierten en las bolsas de trabajo de los capos y gatilleros que han encontrado en las depuraciones de agentes policiales una "veta" para contratar, emplear y aprovechar los conocimientos que los ex policías tienen en el manejo de las armas, en la investigación y estrategia policial para usarlos en actividades delictivas como el tráfico de drogas, "levantones" y ejecuciones.
Es grave que no exista ningún tipo de mecanismo para dar seguimiento a todos los ex policías municipales, ministeriales, estatales preventivos, federales y militares, que una vez que salen de las instituciones de seguridad se emplean con los narcos o se autoemplean como gatilleros o ejecutores al mejor postor.
Lo peor de todo es que a estas personas el Gobierno federal, el estatal y el municipal le invirtieron dinero en cursos de formación policial, en capacitación, en profesionalización y en entrenamiento diverso que también implica el uso de recursos públicos para pagar especialistas, maestros, equipamiento y armas. ¿Y de dónde salió todo ese dinero para "formarlos"? Obviamente de los impuestos de los ciudadanos.
Ejemplos como los de "El Dimas" hay muchos. El perfil de los ex policías es casi exclusivamente el uso de las armas y tácticas policiales que de alguna manera canalizan negativamente con la delincuencia: no saben hacer otra cosa más que manejar armas y jalarle al gatillo. Son muy pocos los casos de un ex policía que le da por dedicarse a cosas lícitas y productivas.
Ahora bien, pareciera un tanto alejada de la realidad la versión de que el ex policía sinaloense, supuesto operador financiero del Cártel del Pacífico, tenía como "encargo" planear la muerte del Mandatario mexicano porque el Ejército a su mando ha estado asestando fuertes golpes en la desintegración de sus estructuras operativas y financieras. ¡A otro gallo con ese cuento de que ya tenían un año siguiéndole los pasos por esa supuesta amenaza!
Hasta ayer, la SSP federal no aportaba elementos claros y convincentes de que esos sean en verdad los supuestos motivos de los delincuentes para aparentemente pretender matar a Felipe Calderón, quien en una entrevista televisiva difundida la noche del lunes, atribuía que la amenaza se debía al debilitamiento de los grupos y cárteles de la droga en el país y la pérdida de gran parte de su poder económico por los constantes aseguramientos del Ejército y la Policía Federal desde abril de 2008 a la fecha.
Siendo realistas ¿se podría establecer con precisión el nivel de afectación que ha representado para los cárteles de "El Mayo" Zambada y de "El Chapo" Guzmán los decomisos de droga y dinero que han efectuado las fuerzas federales en Sinaloa?
Según la revista Forbes, la fortuna de "El Chapo" Guzmán la calcularon en mil millones de dólares, aunque dicho cálculo fue duramente cuestionado por la metodología empleada. Sin embargo, nadie ha podido saber con certeza si el dato es muy cercano a la realidad o si supera con mucho dicha cifra.
De 2008 a la fecha, en Sinaloa se han asegurado cerca de 50 millones de dólares en efectivo a los grupos delictivos, suma que porcentualmente representa cerca del 5 por ciento del cálculo de Forbes y representa, prácticamente, "un pelo de gato".
Malecón es columna institucional de esta casa editorial
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