Comportémonos a la altura

08/01/2026 04:00
    Mirar hacia 2026 no ofrece, por ahora, un panorama alentador. Se anticipa una disminución de 0.9 por ciento en el gasto federalizado, lo que significa iniciar el año con una economía frenada por la inflación, la incertidumbre comercial y sin el impulso necesario para reactivar inversiones o fortalecer sectores productivos

    Estamos por cumplir 16 meses de la peor crisis de seguridad que hemos vivido los sinaloenses y me vuelven a alcanzar las mismas preguntas: ¿En qué momento normalizamos la violencia, la pérdida de empleos y el éxodo silencioso de familias enteras? ¿Cómo llegamos al año más violento de nuestra historia reciente?

    Los datos hablan por sí solos. En 2025 se registraron 1,654 homicidios dolosos, un incremento de 67.16 por ciento respecto a 2024, y 1,453 personas desaparecidas, de acuerdo con datos oficiales de la Fiscalía General del Estado y el seguimiento de medios locales. No debemos olvidar que cada uno de esos números son vidas truncadas, familias fragmentadas y comunidades que viven con bastante miedo e incertidumbre de no saber cuándo terminará este infierno. Sinaloa cerró el año en extrema vulnerabilidad.

    Lo hemos dicho en este espacio, la inseguridad también cobra futuro. Aunque nos perdamos en la inmediatez de la vida cotidiana y los múltiples problemas globales y nacionales. Paralelamente, la economía sinaloense se ha deteriorado de manera profunda. La falta de planeación estratégica y la violencia persistente han provocado pérdida de empleos formales, cierre de empresas y caída de la inversión privada. Hoy, muchas empresas no están creciendo, están resistiendo. Administran el deterioro, no el desarrollo. Y muchas familias, ante la falta de oportunidades y de condiciones dignas para sus hijos, toman una decisión dolorosa: migrar.

    Mirar hacia 2026 no ofrece, por ahora, un panorama alentador. Se anticipa una disminución de 0.9 por ciento en el gasto federalizado, lo que significa iniciar el año con una economía frenada por la inflación, la incertidumbre comercial y sin el impulso necesario para reactivar inversiones o fortalecer sectores productivos. La pregunta es inevitable: ¿Está Sinaloa siendo prioridad en la agenda nacional de rescate económico? La presidenta de Coparmex Sinaloa, Martha Reyes, considera que no, y esa omisión agrava la crisis social y económica que enfrentamos.

    Ayer en rueda de prensa, Coparmex Sinaloa mostró su preocupación sobre que, ante esta realidad, algunos funcionarios estatales, municipales y legisladores locales destinen tiempo y recursos a eventos que parecen más de campaña que de gobierno, mientras la inseguridad y la economía exigen atención inmediata. Cuestionando además a las y los diputados que aprobaron nuevamente un préstamo millonario al gobierno estatal: si autorizaron endeudamiento, tienen la obligación de garantizar transparencia y resultados. Mencionando que la sociedad merece saber cómo, en qué se utilizó y sobre todo qué resultados tangibles y medibles tuvo, al menos, el primer crédito aprobado a inicios de 2025, que supuestamente estaría enfocado en la reactivación económica.

    Martha Reyes también mostró su preocupación acerca de que los organismos públicos responsables del desarrollo económico, como Codesin, concentren esfuerzos en proyectos de largo plazo, cuando la urgencia es otra. Hoy se necesita apoyo económico directo a las empresas que aún resisten, mecanismos reales para retener empleos formales y proyectos que incentiven el consumo, la inversión local y la confianza empresarial. La coyuntura exige medidas de impacto inmediato que frenen la caída productiva y el éxodo silencioso de talento y capital humano. La crisis de seguridad y de economía que vivimos es compleja, pero eso no justifica la parálisis: empezar por lo básico, bien hecho, constante y sobre todo de inmediato, puede verdaderamente cambiar el rumbo.

    Coparmex Sinaloa hizo un llamado firme a la sociedad civil, al gobierno en sus tres niveles y al sector empresarial: despertemos ante la magnitud del problema. No podemos seguir postergando decisiones ni prometiendo futuros lejanos si no garantizamos primero seguridad y estabilidad hoy. Sin acciones inmediatas y resultados tangibles, seguiremos viendo cómo Sinaloa se vacía poco a poco. Comportémonos a la altura de la crisis que nos atañe.