Este jueves 5 de noviembre, a las 18:30 horas, y el domingo 8, a las 12:30 horas, la OSSLA, dirigida por el Maestro Gordon Campbell y contando con el virtuoso pianista, Sheng Cai, ofrecerán un formidable concierto en el Teatro Pablo de Villavicencio.
El programa abre con el Concierto No. 1 para piano y orquesta, de Piotr Illich Tchaikovsky, estrenado el 13 de octubre de 1875, en Boston. Originalmente, Tchaikovsky compuso su concierto para que fuera interpretado por Nicholas Rubinstein, quien rechazó la oferta.
Indignado, el compositor escribió una carta a su benefactora, Nadezhda von Meck: “Toqué el primer movimiento. Ni una palabra, ni un solo comentario. ¿Conoce usted la incómoda y ridícula sensación de poner delante de un amigo una comida que uno mismo ha cocinado, que él come y luego se calla? ¡Oh, por una sola palabra, por un insulto amistoso, por cualquier cosa que rompa el silencio! Por el amor de Dios, di algo. Pero Rubinstein nunca abrió los labios”.
Al final, Rubinstein le comentó que su concierto no valía nada y que era imposible de tocar. Lo calificó como vulgar y trivial, tan sólo una o dos páginas se salvaban, pero el resto era mejor destruirlo. Por tanto, le pidió hacer algunas adaptaciones para que él pudiera interpretarlo, pero Tchaikovsky dijo que no cambiaría ni una sola nota y le concedió el honor a Hans Von Bülow.
La entrada, Allegro non troppo, es majestuosa y posteriormente lo celebra con dos vibrantes clímax; el segundo movimiento es un andantino y recuerda una canción francesa: “vamos a divertirnos, a bailar y a reír”. El final es brillante y encendido.
El programa se complementa con la Sinfonía No. 2 de Sibelius, que los finlandeses adoptaron como emblema de liberación rusa.
¿Admiro la sonoridad y majestuosidad?