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"Opinión"

"Conspiración en IMSS Culiacán: lucrando con la muerte"

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    alberto.kousuke@uas.edu.mx

    El delegado del IMSS en Sinaloa, Samuel Lizárraga Camacho, confirmó que se está llevando a cabo una investigación contra empleados y doctores del Hospital Regional Número 1 del IMSS en Culiacán por un supuesto desfalco de medicamento en la farmacia.

    Dicho desfalco asciende a más de 4.5 millones de pesos, el cual fue llevado a cabo mediante la alteración de recetas en las cueles intercambiaban ácido fólico por medicamentos controlados para el tratamiento del cáncer.

    De acuerdo con la OMS, el cáncer es la segunda causa de muerte en el mundo. Tan sólo en el año 2012, en América se registraron 1.3 millones de muertes y las proyecciones sugieren que el número de fallecimientos aumentará a 2.1 millones para el año 2030. En el IMSS, los tumores malignos representaron la tercera causa de muerte en 2018 con 19,060 defunciones a nivel nacional (Rev Med Inst Mex Seguro Soc. 2017;55 Supl 3:S222-330).

    Las principales causas de mortalidad por cáncer en mujeres mayores de 20 años son: mama, cuello uterino, colon y recto, leucemia, y ovario; mientras que en los hombres son: próstata, pulmón, colon-recto, leucemia, y estómago. Por último, los más comunes y letales en niños y adolescentes son: leucemia, tumores de sistema nervioso central y de hueso.

    Las células cancerígenas son células descontroladas, en otras palabras, son células rebeldes que dejan de responder a las señales que controlan el crecimiento, la división, y la muerte celular. Gracias a esto, las células cancerígenas se vuelven inmortales, se dividen más rápido que las células normales multiplicándose a una tasa acelerada, y posteriormente se propagan a otras partes del cuerpo (metástasis).

    Como regla general, el cáncer que se ha dispersado necesitará una terapia sistémica como quimioterapia o terapia hormonal. La terapia sistémica es un tratamiento que se administra por vía oral o se administra en la sangre para alcanzar las células cancerosas diseminadas en el cuerpo.

    Conforme al reporte de la División Institucional de Cuadros Básicos de Insumos para la Salud (DICBIS), el cuadro básico del IMSS cuenta con 85 medicamentos para el tratamiento de las diversas patologías oncológicas.

    A nivel nacional, los tres medicamentos de mayor consumo fueron: trastuzumab solución inyectable de 440 mg (30.6 por ciento), sunitinib cápsula de 12.5 mg (20.3 por ciento) y nilotinib cápsula 200 mg (10.2 por ciento). Estos tres fármacos representan el 61.1 por ciento del consumo real de medicamentos oncológicos del Catálogo II a nivel institucional (Sinaloa consume el 6.6 por ciento de la totalidad de estos medicamentos). Probablemente, la estafa realizada en el IMSS de Culiacán consistió en sustituir sunitinib y nilotinib (ambas son cápsulas) por ácido fólico.

    ¿Qué tan maquiavélica fue la conspiración en el IMSS de Culiacán?

    El éxito de cualquier tratamiento farmacológico radica en la adherencia al riguroso esquema de administración. Las consecuencias de la falta de adherencia resultan en un fracaso terapéutico, recaídas más intensas, aumento de efectos adversos, y aumento del riesgo de toxicidad, entre otras.

    La gran ironía es que los estafadores no solo privaron a los pacientes de su tratamiento, sino que también les administraron compuestos que empeoran su situación. Estos “profesionales” de la salud sustituyeron medicamentos que limitan la división celular, por suplementos que favorecen la división celular (ácido fólico).

    El cuerpo humano convierte el ácido fólico en ácido tetrahidrofólico, un compuesto esencial para la formación de DNA durante la división celular (justo lo que las células cancerígenas necesitan). Está demostrado que la administración de ácido fólico aumenta la progresión de la enfermedad en algunos tipos de cáncer (Folate intake and colorectal cancer risk: a meta-analytical approach. Int J Cancer 2005;113:825–8).

    Sin duda alguna, esta conspiración ha sido una de las más inescrupulosas, criminales, y atroces que hayan acontecido en toda la historia del sistema de salud sinaloense. Enhorabuena que se haya destapado esta conspiración y ojalá los culpables no queden impunes, como suele suceder.

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