Contaminación visual

EN TRIBUNALES
10/03/2026 04:01
    Me atrevo a decir que, al menos el 90 por ciento de todos los anuncios publicitarios instalados en nuestra ciudad, no cuentan con la licencia municipal correspondiente, y si la tienen, se las expidieron sin que se llenaran los requisitos legales

    En varias leyes, especialmente en dos reglamentos municipales, se regula el tema de los anuncios publicitarios.

    En esas leyes se establecen reglas para poder instalar todo tipo de anuncios publicitarios con la finalidad de evitar lo que se denomina contaminación visual que afecta el derecho humano de todos nosotros a disfrutar del paisaje urbano.

    De hecho, existe una jurisprudencia en ese sentido que, aunque se refiere a legislación de la Ciudad de México, es exactamente aplicable para nuestra ciudad.

    Para empezar, no se pueden instalar anuncios publicitarios de cualquier tamaño y tipo, sin contar con una licencia expedida por el ayuntamiento.

    Me atrevo a decir que, al menos el 90 por ciento de todos los anuncios publicitarios instalados en nuestra ciudad, no cuentan con la licencia municipal correspondiente, y si la tienen, se las expidieron sin que se llenaran los requisitos legales.

    La contaminación visual por anuncios publicitarios puede ser reclamada a través de una acción colectiva, como la que en breve iniciará mi despacho.

    Lo que se busca con esa acción colectiva es que se retiren todos los anuncios publicitarios que no cuentan con licencia municipal o que la tienen, pero fue expedida ilegalmente.

    Lo que se pretende no es que pongan el sello ridículo de que el anuncio está suspendido, eso no ha servido para nada más que para sacarle dinero a los dueños de esos anuncios.

    Con la acción colectiva el juez dictará una sentencia en la que ordenará al Ayuntamiento que retire los anuncios ilegales que causen contaminación visual y que regularice y vigile constantemente que no se instalen anuncios en donde no deban instalarse.

    Basta pasear por la zona dorada para ver el montón de anuncios publicitarios que afean el paisaje urbano y dan la impresión de una ciudad desordenada y sucia.

    Como el Ayuntamiento no ha hecho ni hará nada sin que lo obligue un juez, no queda de otra más que llevarlo a tribunales (otra vez).