Contra los sabihondos
de este mundo

BUHEDERA
01/03/2022 04:00

    Ricardo Francisco León y Román (1877-1942) fue un novelista y poeta español. Son importantes tres libros de poesías, dos de ensayos y 16 novelas de este autor: El amor de los amores, escrito en 1907, ganadora del Premio Fastenrath de la Real Academia Española; Casta de hidalgos, de 1908; Alcalá de los Zegríes, de 1909; La escuela de los sofistas, de 1910; Humos de rey, de 1923, y Cristo en los infiernos, de 1941. También destacan sus crónicas Europa trágica, además de dos libros de poesía lírica: Lira de bronce, de 1901, y Alivio de caminantes, de 1911. Fue elegido miembro de la Real Academia Española en 1912 y entró a formar parte de ella en 1915, ocupando el sillón B.

    Vengo de mis soledades

    Para sacudir la pereza

    Con el trajín y viveza

    De las alegres ciudades.

    ¡Oh, feria de vanidades!

    ¡Oh, bazares de mujeres!

    ¡Ingeniosos artificios,

    Antesala de los vicios

    Y lonja de los placeres!

    ¡Qué de pedantes hinchados,

    Qué de altivos mandarines

    Y ociosos parlanchines

    Con ínfulas de letrados!

    ¡Qué de tontos disfrazados

    De sapiencia y arrogancia!

    ¡Qué generosa abundancia

    De petulancia y licencia!

    ¡Cómo progresa la ciencia...

    De la atrevida ignorancia!

    Las lecciones de la Historia

    Lecciones son de humildad,

    Los hombres de esta edad

    Tienen flaca la memoria.

    Juzgan que sube su gloria

    Porque vuelan en aeroplano;

    Presume el orgullo humano,

    Con aires de fanfarrón,

    Que por la nueva invención

    Ya tiene el cielo en la mano.

    Que hoy el afán nos consume

    De preñar la calavera;

    Ya no hay cerrada mollera

    Que de ciencia no rezume.

    Ya todo el mundo presume

    De sutil sabiduría;

    La noble filosofía

    Vive en la plaza y en cueros;

    Hogaño, hasta los barberos

    Estudian Sociología...

    ¡Oh ferias de vanidades!

    ¡Oh, bazar de felonías,

    Mercado de lencerías

    Y almacén de liviandades!

    Me vuelo a mis soledades,

    Que en mi apacible jardín,

    Fuera del loco trajín

    De esta caterva de abantos,

    ¡Me río de los encantos

    Del trapacero Merlín!

    A mis soledades voy

    Aburrido de esta farsa,

    De la estúpida comparsa

    De los bachilleres de hoy.

    Voyme, pues tan harto estoy

    De histriones y de facetas,

    Parlanchines e indiscretos

    Con ínfulas de letrados...

    ¡Que me vuelvo a mis cercados

    En busca de analfabetos!