¿Qué empresa dona más alimentos y recursos para combatir el hambre? Aunque no existe un registro mundial que permita compararlas a todas, una compañía sobresale por la magnitud y continuidad de sus aportaciones: Walmart.
Según Feeding America, la red de bancos de alimentos de Estados Unidos, Walmart, Sam’s Club y la Fundación Walmart han donado más de 4 mil millones de kilogramos de alimentos y 281 millones de dólares. Más allá de las cifras, la empresa ha logrado involucrar durante años a sus tiendas, empleados, proveedores y clientes.
Una de sus campañas recauda donativos en tiendas de Estados Unidos para combatir el hambre. Desde 2014 ha reunido más de 227 millones de dólares, de acuerdo con Feeding America. De esta manera, la ayuda se vuelve cotidiana: una pequeña aportación al momento de comprar se multiplica cuando participan miles de tiendas y millones de personas.
En México, Walmart también mantiene una relación relevante con los bancos de alimentos. Es uno de los principales donadores del Banco de Alimentos de Culiacán y entrega productos diariamente.
Las donaciones provienen de Walmart, Sam’s Club y Bodega Aurrera. Cada tienda aporta productos distintos, según su disponibilidad y siempre que sean aptos para el consumo. La empresa también ha proporcionado vehículos y recursos a bancos de alimentos del país.
Este apoyo es fundamental, pues rescatar alimentos implica recogerlos, transportarlos, revisarlos, almacenarlos y entregarlos oportunamente.
Por su tamaño, Walmart dispone de alimentos, centros de distribución, transporte, personal y presencia comunitaria. Poner esa capacidad al servicio del combate contra el hambre amplía su contribución más allá del dinero.
Esta historia también refleja la cultura de donación en Estados Unidos. Muchas personas crecen participando en colectas organizadas por escuelas, iglesias, supermercados, eventos deportivos y centros de trabajo; aportar dinero, bienes o tiempo forma parte de su vida cotidiana.
Según Giving USA 2026, en 2025 las personas y familias donaron 394 mil 200 millones de dólares, equivalentes al 64 por ciento del total de las donaciones realizadas en el país.
Al dividir esa cantidad entre el número aproximado de hogares, el resultado equivale a cerca de 3 mil dólares por familia al año. Se trata únicamente de un promedio: las aportaciones varían y se destinan a causas como la religión, la educación, la salud, los servicios sociales y el combate al hambre.
Aun así, el dato revela que la ayuda no proviene únicamente de familias adineradas, sino también de personas que han convertido la donación en una práctica habitual.
Lo mismo sucede con las empresas. Aunque no todas pueden donar millones de dólares o grandes volúmenes de alimentos, sí pueden aportar productos, transporte, equipo, servicios profesionales o recursos de manera periódica.
La ayuda constante permite a las organizaciones planear mejor. Para un banco de alimentos, contar con el respaldo de empresas y familias durante todo el año es muy distinto de recibir un apoyo aislado.
Ante esta realidad, conviene preguntarnos ¿Cuánto dona nuestra familia cada año a obras de caridad y, en particular, al combate de la pobreza alimentaria?
No se trata de comparar ni de juzgar, sino de reflexionar sobre si la ayuda forma parte de nuestras decisiones familiares. Puede consistir en dinero, alimentos o trabajo voluntario; lo esencial es comenzar y convertirla en una costumbre.
Walmart muestra lo que puede ocurrir cuando una empresa pone su tamaño, su organización y su relación con los clientes al servicio de un problema social.
En México, sus donaciones diarias permiten que alimentos que no fueron vendidos lleguen a las familias que los necesitan.
En Culiacán necesitamos que más personas y empresas colaboren de manera constante. El combate al hambre no puede depender de una sola donación ni de una sola organización; cada familia y cada empresa tienen la posibilidad de participar.
Una sociedad en la que ayudar se vuelve costumbre se organiza, aporta y comprende que combatir el hambre es una responsabilidad compartida.
¿Qué empresa dona más alimentos y recursos para combatir el hambre? Aunque no existe un registro mundial que permita compararlas a todas, una compañía sobresale por la magnitud y continuidad de sus aportaciones: Walmart.
Según Feeding America, la red de bancos de alimentos de Estados Unidos, Walmart, Sam’s Club y la Fundación Walmart han donado más de 4 mil millones de kilogramos de alimentos y 281 millones de dólares. Más allá de las cifras, la empresa ha logrado involucrar durante años a sus tiendas, empleados, proveedores y clientes.
Una de sus campañas recauda donativos en tiendas de Estados Unidos para combatir el hambre. Desde 2014 ha reunido más de 227 millones de dólares, de acuerdo con Feeding America. De esta manera, la ayuda se vuelve cotidiana: una pequeña aportación al momento de comprar se multiplica cuando participan miles de tiendas y millones de personas.
En México, Walmart también mantiene una relación relevante con los bancos de alimentos. Es uno de los principales donadores del Banco de Alimentos de Culiacán y entrega productos diariamente.
Las donaciones provienen de Walmart, Sam’s Club y Bodega Aurrera. Cada tienda aporta productos distintos, según su disponibilidad y siempre que sean aptos para el consumo. La empresa también ha proporcionado vehículos y recursos a bancos de alimentos del país.
Este apoyo es fundamental, pues rescatar alimentos implica recogerlos, transportarlos, revisarlos, almacenarlos y entregarlos oportunamente.
Por su tamaño, Walmart dispone de alimentos, centros de distribución, transporte, personal y presencia comunitaria. Poner esa capacidad al servicio del combate contra el hambre amplía su contribución más allá del dinero.
Esta historia también refleja la cultura de donación en Estados Unidos. Muchas personas crecen participando en colectas organizadas por escuelas, iglesias, supermercados, eventos deportivos y centros de trabajo; aportar dinero, bienes o tiempo forma parte de su vida cotidiana.
Según Giving USA 2026, en 2025 las personas y familias donaron 394 mil 200 millones de dólares, equivalentes al 64 por ciento del total de las donaciones realizadas en el país.
Al dividir esa cantidad entre el número aproximado de hogares, el resultado equivale a cerca de 3 mil dólares por familia al año. Se trata únicamente de un promedio: las aportaciones varían y se destinan a causas como la religión, la educación, la salud, los servicios sociales y el combate al hambre.
Aun así, el dato revela que la ayuda no proviene únicamente de familias adineradas, sino también de personas que han convertido la donación en una práctica habitual.
Lo mismo sucede con las empresas. Aunque no todas pueden donar millones de dólares o grandes volúmenes de alimentos, sí pueden aportar productos, transporte, equipo, servicios profesionales o recursos de manera periódica.
La ayuda constante permite a las organizaciones planear mejor. Para un banco de alimentos, contar con el respaldo de empresas y familias durante todo el año es muy distinto de recibir un apoyo aislado.
Ante esta realidad, conviene preguntarnos ¿Cuánto dona nuestra familia cada año a obras de caridad y, en particular, al combate de la pobreza alimentaria?
No se trata de comparar ni de juzgar, sino de reflexionar sobre si la ayuda forma parte de nuestras decisiones familiares. Puede consistir en dinero, alimentos o trabajo voluntario; lo esencial es comenzar y convertirla en una costumbre.
Walmart muestra lo que puede ocurrir cuando una empresa pone su tamaño, su organización y su relación con los clientes al servicio de un problema social.
En México, sus donaciones diarias permiten que alimentos que no fueron vendidos lleguen a las familias que los necesitan.
En Culiacán necesitamos que más personas y empresas colaboren de manera constante. El combate al hambre no puede depender de una sola donación ni de una sola organización; cada familia y cada empresa tienen la posibilidad de participar.
Una sociedad en la que ayudar se vuelve costumbre se organiza, aporta y comprende que combatir el hambre es una responsabilidad compartida.