Culiacán, 495 años: ¿qué ciudad estamos dejando?

ÁGORA CIUDADANO
03/10/2026 04:02
    Culiacán no necesita solamente llegar a los 500 años. Necesita llegar a ellos como una ciudad limpia, ordenada, habitable y, sobre todo, segura

    Culiacán acaba de cumplir 495 años. Cinco siglos están a la vuelta de la esquina. Es una buena ocasión para celebrar nuestra historia, pero también para hacernos una pregunta incómoda: ¿qué ciudad estamos construyendo y, sobre todo, qué ciudad estamos dejando?

    Porque mientras celebramos su aniversario, quienes vivimos aquí percibimos una ciudad diferente a la que conocíamos. No hablo solamente de inseguridad. Hablo de una transformación más profunda: de una ciudad que poco a poco se siente que ha dejado de pertenecer a la sociedad civil, hemos dejado de “vivir”.

    Usted sabe a qué me refiero a un “auto toque de queda”, obviamente no existe un decreto que nos impida salir. Nadie nos dice a qué hora debemos regresar a casa. Pero muchos hemos aprendido a limitar horarios, recorridos y lugares que frecuentamos. Salimos menos, regresamos más temprano y pensamos dos veces antes de acudir a determinados restaurantes, plazas o espacios públicos.

    Lo ocurrido el pasado 24 de septiembre en el restaurante Tai Pak, en Tres Ríos, es un ejemplo que difícilmente podemos ignorar. Un ataque armado dentro del establecimiento dejó una persona muerta y siete heridas en un horario de cena, no de madrugada.

    Más allá de las circunstancias particulares del ataque y de las investigaciones que correspondan, queda una pregunta inevitable: ¿cómo puede una familia sentirse completamente segura cenando en un restaurante cuando hechos como éste ocurren en una zona comercial y familiar de la ciudad?

    Ahora bien, la inseguridad no es el único problema. Basta recorrer algunas calles para encontrarnos con baches, basura, camellones con maleza y espacios públicos que requieren mayor atención. Problemas menores frente a la violencia, pero juntos transmiten una sensación de abandono.

    Sin duda una ciudad también se deteriora cuando sus habitantes dejan de sentir orgullo por sus calles. Y aquí aparece otra pregunta: ¿quién está conduciendo hoy los destinos de Culiacán?

    Tenemos una presidenta municipal interina, (Usted dígame el nombre), al frente del Ayuntamiento. Es un hecho. Pero también vale preguntarnos: ¿cuántos ciudadanos saben realmente quién es hoy la presidenta municipal de Culiacán?

    No lo planteo como una descalificación personal, sino como una reflexión sobre la cercanía que debe existir entre gobierno y ciudadanía.

    El Ayuntamiento realizó más de 80 actividades durante los festejos del 495 aniversario, con una asistencia reportada de casi 20 mil personas. La propia presidenta municipal señaló que recuperar los espacios y mantener la participación ciudadana es una forma de hacer frente a la violencia que vive la ciudad.

    Pero como ya lo hemos mencionado, no basta con invitar a los ciudadanos a recuperar los espacios. Hay que lograr que se sientan seguros para hacerlo.

    Culiacán no necesita solamente llegar a los 500 años. Necesita llegar a ellos como una ciudad limpia, ordenada, habitable y, sobre todo, segura.

    Una ciudad donde una familia pueda cenar sin miedo; donde los niños puedan jugar en un parque y donde salir por la noche no implique calcular riesgos.

    Culiacán tiene 495 años de historia. Nos quedan cinco para decidir qué ciudad queremos encontrar cuando lleguemos a los 500, y si esa tarea nos corresponde a todos, pero el gobierno tiene una responsabilidad ineludible: hacer que Culiacán vuelva a sentirse nuestra, ¿se logrará?