Del amor romántico al heteropesimismo

ENTRE COLUMNAS
16/02/2026 04:01
    El mundo ha cambiado. Las mujeres ya no tienen pareja por inercia ni por presión social. Entonces, ya no ven el matrimonio como destino obligatorio, ni ven a la pareja como proyecto de supervivencia económica. Hoy, ellas tienen acceso a la educación, al trabajo, al ingreso propio y a la autonomía

    El día de antier, 14 de febrero, celebramos en México el amor romántico. Ese modelo cultural donde la pareja es idealizada, donde se piensa en él o ella al despertar y antes de ir a dormir. En el amor romántico, el sacrificio es virtud, aguantar es prueba de compromiso y cuidar del otro es señal de nobleza moral.

    Durante generaciones enteras, millones de mujeres fueron educadas para amar así: cargando responsabilidades que no eran suyas, organizando la vida emocional, doméstica y social de sus parejas, sosteniendo la relación como si fuera un trabajo no remunerado.

    Este lunes pensaba escribir sobre eso: sobre el amor romántico. Pero a partir de una charla que dieron mis amigos Leonardo y Ulises en la Facultad de Ciencias Sociales, reflexioné sobre una tendencia actual y moderna que se da entre las mujeres: el heteropesimismo.

    La primera vez que leí sobre el término “heteropesimismo” fue hace un par de años, en la columna de una periodista estadounidense quien lo definía como “una desafiliación performativa de la heterosexualidad, usualmente expresada por mujeres como arrepentimiento, vergüenza o desesperanza frente a la experiencia de pareja con hombres”.

    Desde entonces, mujeres de distintos países han grabado podcasts, tiktoks, reels y testimonios en redes sociales identificándose con el término. En palabras simples, lo explican como un desencanto con las relaciones heterosexuales. Frases como: “me gustan los hombres, pero no vivir con ellos”, “es incómodo dormir con ellos a un lado”, “siento que doy más de lo que recibo”, “imagina llegar cansada a casa y que esté un hombre esperándote”. Muchas comparten la misma sensación: tener un hombre como pareja cuesta más de lo que aporta.

    Y es que, históricamente se les ha asignado a las mujeres el trabajo doméstico y los cuidados no remunerados, incluso cuando ambos trabajan fuera de casa. En México, el Inegi señala que más del 70 por ciento del trabajo doméstico recae sobre ellas.

    Pero el mundo ha cambiado. Las mujeres ya no tienen pareja por inercia ni por presión social. Entonces, ya no ven el matrimonio como destino obligatorio, ni ven a la pareja como proyecto de supervivencia económica. Hoy, ellas tienen acceso a la educación, al trabajo, al ingreso propio y a la autonomía.

    Esta emancipación de la mujer lo transformó todo. Porque, cuando una mujer puede trabajar, viajar, mantenerse, darse sus lujos sin depender de un hombre, la pregunta cambia de forma radical: si un hombre no le suma, entonces ¿por qué aguantarlo?

    Por eso cada vez más mujeres toman una decisión que antes era impensable y hoy es muy común: prefieren quedarse solteras. Porque la soledad ya no es sinónimo de fracaso y empezó a significar autonomía.

    Yo entiendo todo esto desde un lugar incómodo: porque soy hombre, soy esposo y padre de dos niñas que serán mujeres. Y cuando uno tiene hijas, deja de pensar solo en cómo se es como pareja y empieza a pensar en qué tipo de hombres van a encontrar ellas y qué relaciones van a normalizar.

    La parte aún más incómoda es reconocer que yo también formo parte del problema. También ronco por las noches, también soy desordenado, también ocupo espacio e incomodo. Por eso no veo el heteropesimismo como un ataque hacia los hombres, sino como un síntoma social.

    Cuando millones de mujeres deciden no casarse, no emparejarse, o no compartir su vida con hombres, estamos ante un cambio en la estructura social. Es el resultado de décadas de desigualdad normalizada dentro de las relaciones. Es la respuesta a un modelo patriarcal del cual las mujeres están cansadas.

    Y quizá, siendo honestos, como hombre tengo que hacer una confesión culposa: si el heteropesimismo existe, es porque muchos de nosotros todavía creemos que lavar un plato y que recoger nuestros propios calcetines sucios del piso es “ayudar”, y así, la verdad, cualquiera se cansa.

    Es cuanto....

    Posdata

    No deja de indignarme cuando un inocente es asesinado en medio de esta guerra que no pedimos. Más aún cuando se trata de un joven estudiante, amante de los animales y promesa en el deporte. La UAS está de luto con la muerte de Ricardo Mizael.