Descansa, querida Ema

ÉTHOS
06/03/2026 04:00
    En tu vida, Ema, moriste muchas veces al depositar los restos de tus seres queridos; hoy, ya no mueres, simplemente resucitas y te encuentras con los cuerpos glorificados e incorruptibles de tus hijos, nieta y hermano

    ¿Qué es lo que esperas, querida Ema? ¿Por qué prolongas tu agonía? ¿Te pesa abandonar a tu esposo, hijos, nietos, hermanos, sobrinos y demás familiares? Es comprensible, pero, ¿por qué continuar con el respirar agitado, los dolores constantes y los sueños convulsos? Has vivido tantos dramas, dolores y fatigas que requieres un sagrado descanso.

    En el celeste portal abrazarás todas las familiares sombras que se esfumaron precipitadamente de tu vida. Todos te aguardan con impaciencia mientras preparan -como dice la Escritura- “un festín de manjares suculentos” (Is 25,6).

    En tu vida, Ema, moriste muchas veces al depositar los restos de tus seres queridos; hoy, ya no mueres, simplemente resucitas y te encuentras con los cuerpos glorificados e incorruptibles de tus hijos, nieta y hermano.

    Sí, restan en esta vida terrena tu amado esposo, hijos presentes y demás familiares; pero a ellos no los abandonas, solamente te adelantas para prepararles un digno lugar donde acogerlos cuando llegue el momento del feliz reencuentro.

    No temas, Ema, al dar este paso. Recuerda que tu nombre proviene del germano y significa completa o universal. Tu obra está terminada. Has luchado en buen combate y te mereces la diadema eterna. No abandonas a tu familia en la orfandad, ni les escatimas tu eterno amor y maternal cariño. Tu recuerdo será bendición y plegaria infinita en los labios de todos los que te llevamos en el corazón.

    Dijo Pablo Neruda que “no hay espacio más ancho que el dolor, no hay universo como aquel que sangra”; y tú, querida Ema, fuiste arropada en vida con un dolor más ancho que el espacio, y tu materno universo se convirtió en corazón de un verso que, al latir, vibra y se desangra.

    Descansa en paz, Ema querida, descansa.

    ¿Pido por el eterno descanso?