Desenterrar el espejo

ÉTHOS
17/10/2026 04:00
    Quetzalcóatl era sensible en extremo, pero ignoraba su propio rostro. Para vencer a su rival, Tezcatlipoca hizo que se asomara a su humeante espejo de obsidiana. Al verse reflejado, el dios sabio se horrorizó: ignoraba que su cara fuera monstruosa

    El miércoles 14, en el Palacio de Bellas Artes, el escritor Juan Villoro recibió el Premio Internacional Carlos Fuentes a la Creación Literaria en el Idioma Español 2026. En su discurso de agradecimiento, habló sobre la obra de Fuentes y subrayó la necesidad de apoyar con más presupuesto a la cultura:

    “Las carencias que no se atienden incuban dramas que pueden ser insalvables. Necesitamos más presupuestos para la ciencia, la cultura, la educación y la salud, pilares esenciales de una política de izquierda. Toda realidad impone limitaciones, pero no podemos renunciar a la idea de transformarla”.

    En tono humilde y emotivo, expresó: “Antes que nada, agradezco a Silvia Lemus (viuda de Carlos Fuentes) su devoción para preservar la memoria de Carlos Fuentes y hacer posible un premio que ha distinguido a autores con los que no puedo compararme. También estoy en deuda con el Seminario de Cultura Mexicana, institución a la que no pertenezco y que generosamente me propuso para este reconocimiento. Obviamente, el milagro de estar aquí no se hubiera concretado sin la voluntad del jurado que conspiró en mi favor en un momento en que sobran escritoras y escritores de relieve”.

    Precisó: “A Fuentes le gustaba recordar la leyenda de Quetzalcóatl. El dios ilustrado de los aztecas fue vencido por Tezcatlipoca, Señor de la Noche y la Fatalidad. La Serpiente Emplumada era sensible en extremo, pero ignoraba su propio rostro. Para vencer a su rival, Tezcatlipoca hizo que se asomara a su humeante espejo de obsidiana. Al verse reflejado, el dios sabio se horrorizó: ignoraba que su cara fuera monstruosa. Arrojó el espejo y huyó para siempre. De acuerdo con Fuentes, sólo cuando desenterremos ese espejo y aceptemos nuestro verdadero rostro seremos dignos de nuestro destino, contradictorio y plural”.

    ¿Desentierro totalmente el espejo?