¿Después de Venezuela qué pasará en México?

10/01/2026 04:01
    Insisto, se entiende a los venezolanos que crean que se va a acabar un gobierno opresor porque Estados Unidos se llevó a Maduro y que nada puede ser peor que seguir bajo el sistema chavista, pero que otros fuera del país sudamericano, particularmente en México, crean que Trump es el “salvador” de la democracia, es trágicamente ridículo

    Es totalmente comprensible que la mayoría de los venezolanos dentro y fuera de su País, quizá un 70 por ciento dentro de su territorio, esté muy contento con el ataque militar de Estados Unidos y el secuestro de Nicolás Maduro. La precaria situación económica, la histórica emigración hacia el extranjero (más de 400 mil de ellos en México y otros 7.6 millones en otros países), los fraudes electorales y el dictatorial dominio sobre la población durante más de dos décadas, serían las principales razones del enorme descontento venezolano y el motivo de que ellos crean que Trump es su salvador. Sin embargo, para mala fortuna del pueblo venezolano al magnate naranja no le interesan las libertades democráticas, ni el bienestar del pueblo de Simón Bolívar. Su interés, dicho cínica y descaradamente por Trump y sus voceros, es el petróleo venezolano, el más abundante en el planeta. Y por eso está llegando a acuerdos con Delcy Rodríguez y los grupos dominantes del poder político y militar, quienes muy posiblemente entregaron a Maduro, todos bajo la tutela de la Casa Blanca. La casta en el poder compartido de Venezuela le entregará a Trump 50 millones de barriles de petróleo y con ese dinero, aproximadamente 3 mil millones de dólares, le comprará a empresas estadounidenses medicinas, implementos médicos, productos agrícolas y otras mercancías. De ahora en adelante, dice el Presidente de Estados Unidos, su país sería el principal socio comercial de Venezuela. ¡Business just business, dear fiends! Nada de democracia.

    ¿Pero, por qué Trump estaría interesado en la democracia en Venezuela o cualquier parte del mundo si él intentó un golpe de Estado en su propio País el 6 de enero de 2020? ¿Por qué estaría interesado Trump en mejorar la situación económica y social de Venezuela, si está reduciendo como nadie en la historia de Estados Unidos fondos públicos para las universidades públicas y privadas, incluyendo a las de la élite Ivy League? ¿Por qué estaría interesado Donald Trump en las libertades civiles de Venezuela si ha demandado por miles de millones dólares a diarios estadounidenses, como el New York Time Times y figuras de la televisión de su País, por expresar ideas críticas sobre su mandato y vida personal? ¿Por qué estaría interesado mister Trump en la salud pública de Venezuela si está confrontando los programas de vacunas en su País? ¿Por qué estaría Donald Trump interesado en el medio ambiente mundial si ha atacado el uso de energías limpias y apoyado enérgicamente el consumo de hidrocarburos y por eso se apropia del petróleo venezolano? ¿Por qué estaría promoviendo la lucha por los Derechos Humanos en Venezuela si ha apoyado plenamente el genocidio israelí en Palestina? ¿De dónde caramba sacan la idea de que Trump va a respetar el derecho en Venezuela o cualquier otro país si ha pasado por encima de toda norma de la carta de las Naciones Unidas y del derecho Internacional?

    Insisto, se entiende a los venezolanos que crean que se va a acabar un gobierno opresor porque Estados Unidos se llevó a Maduro y que nada puede ser peor que seguir bajo el sistema chavista, pero que otros fuera del país sudamericano, particularmente en México, crean que Trump es el “salvador” de la democracia, es trágicamente ridículo.

    Ahora bien, después del caso venezolano, cobra mayor viabilidad que la Casa Blanca decida, ya no tan solo presionar insistentemente a México, sino intervenir, así sea de manera muy específica para detener o matar a jefes de los cárteles y aliados políticos, antes de las elecciones intermedias de Estados Unidos en noviembre de este año, durante las negociaciones del T-MEC, o antes de las elecciones presidenciales de 2028, si concluye que políticamente es necesario para el trumpismo.

    Trump, a través de su narrativa, su equipo de gobierno y el manejo de redes sociales, así como con la afinidad de personajes y medios de diferentes partes del mundo, creó una atmósfera ideológica, política y social para justificar sus intervenciones militares y políticas, tanto al interior de Estados Unidos como en el resto del mundo que, en el caso de Venezuela, debido a la dictadura madurista, se hacía creíble. La Casa Blanca fue fabricando pacientemente un consenso para que el Donmonroismo se hiciera aceptable en Venezuela y en otras naciones latinoamericanas. Para México está haciendo lo mismo, aunque con un relato centrado en los cárteles de la droga y su influencia en el gobierno mexicano.

    Trump ha descargado toda la responsabilidad de la enfermedad masiva del consumo estadounidense de drogas en México, Colombia y Venezuela ante la incapacidad centenaria de la sociedad y los gobiernos norteamericanos de, al menos, reducirla. Obviamente, tal relato es sólo un pretexto político para someter, y si es necesario intervenir militar y policialmente en esos países y en otros de América Latina. La mala noticia, es que, en efecto, en México el poder económico, social, cultural y políticos de los cárteles de la droga es cierto desde hace varias décadas. Ningún gobierno, ni los priistas, ni los panistas, ni el de López Obrador, fueron capaces de disminuir el poderío narco.

    Claudia Sheimbaum esté enfrentando más eficazmente que ningún otro gobierno anterior a los cárteles de la droga, pero para quitarle pretextos a Trump de incursionar militarmente en México no tan sólo tendría que apresar o eliminar a los grandes capos y sus principales mandos, sino también eliminar cualquier indicio de sospecha de que la 4T colabora o se somete a los grupos criminales. Para eso tendría que actuar urgente y decididamente contra los grupos políticos de Morena y sus aliados que así lo han hecho. Si no lo hace, la intervención militar de Trump será inevitable y Morena podría empezar a debilitarse en 2027 y perder el poder en 2030.