Y la fiesta no se acaba, ya que, a la vuelta de dos hojas de calendario, tendremos la celebración del día de reyes, recordando a los tres monarcas orientales que llegaron a Belén con ofrendas de oro, incienso y mirra para el recién nacido Jesús, profetizado como el futuro rey de los judíos e iniciador de la corriente cristiana profesada por millones de creyentes alrededor del mundo. Las ofrendas de estos personajes al niño Jesús representan la realeza, con el oro; la divinidad con el incienso y la humanidad, con la mirra.
El arribo de dichos personajes al mítico pesebre del nacimiento, bautizados por la tradición cristiana como Melchor, Gaspar y Baltasar, en la actualidad se marca el seis de enero de cada año como la fecha en la que los niños reciben juguetes, especialmente para los que viven en algunas entidades del sur de nuestro país, como es el caso de la CDMX, Estado de México, Puebla y Querétaro, entre otros. Tradición a la que, por cierto, anualmente se une Periódicos Noroeste a través de la cual, y con apoyo de gente de buena voluntad, reparte juguetes entre niños de estratos económicos vulnerables previamente focalizados.
Y bueno, como el pedir no empobrece, pues también elevo mi petición, conformándome con una buena dosis de mirra, para esparcirla entre la clase política dominante, y por qué no, también entre el mundo de los violentos descarriados.
De entrada, le entregaría a doña Claudia una porción de mirra, con el propósito de que despertara de su soberbia y aceptara que en un régimen democrático es de vital importancia, sembrar un clima de paz entre todos los gobernados, guardando respeto a sus opositores políticos; todo ello, con la intención de crear las condiciones para el desarrollo del diálogo como una medida democrática que sirva de guía para lograr la construcción de un mejor país, y con ello, darle fortaleza a su reiterado discurso de la soberanía nacional, virtud que requiere de una sólida cohesión social.
El hacerle llegar una porción de la aromatizante goma a la Presidente de México, también tiene la intención de despertarla de su ensoñación provocada por la sensación del ejercicio del poder absoluto, con la sana intención de que no continúe echando cuentas alegres sobre la frágil situación económica del país, cuyo déficit fiscal anda cercano al 52 por ciento del Producto Interno Bruto nacional, lo cual significa una deuda que rebasa los 18 billones de pesos, pasivo que genera un significativo pago de intereses, en perjuicio de servicios esenciales como la salud y la educación pública.
Por supuesto, la situación y la perspectiva económica del país también se ve golpeada por el indudable impacto que tiene la violencia, cuyos actores mantienen bajo control amenazante a los emprendedores de todos los tamaños, a base de extorsiones y asesinatos; hecho irrefutable que desalienta la posibilidad de recibir a grandes inversores.
Es cierto que se han tenido avances en el combate a los descarriados, pero no con los resultados contundentes que se requieren, ya que la corrupción continúa prevaleciendo en las llamadas fuerzas del orden, a lo cual también se empareja un marco de derecho en el que abreva la impunidad.
Día de reyes, fecha propicia para fantasear y elevar peticiones a las deidades, vayan pues las mías y quien quite en una de esas, se me concede el milagro ¡Buenos días!