La dirigencia estatal del PRI está desesperada, le urge concretar una gran alianza en Sinaloa. Saben que los números no les dan, según las últimas encuestas el PRI es ciertamente la segunda fuerza electoral en Sinaloa, pero está muy lejano aun del Movimiento de Regeneración Nacional. Según sus cuentas, la Oposición requiere mostrarse unida, y según ellos la “unidad” les dará fortaleza, por eso se dicen de manos “tendidas a las alianzas”, que las reuniones avanzan, que el PAN está de acuerdo en una alianza local, que el PAS también podría sumarse y que MC ve con simpatía una unión de todas las fuerzas de Oposición.
La realidad es que, en Sinaloa, el esquema de una alianza total opositora cada vez está más lejos de la realidad política. El mensaje sigue vigente en los liderazgos estatales, del PAN y del PRI, pero dista años luz de los intereses nacionales que apuntan para que en Sinaloa, a los partidos de Oposición, les toque caminar por separado.
Vale la pena analizar con detalle. El Comité Ejecutivo Nacional del PRI tiene un frente de batalla abierto contra Movimiento Ciudadano y su dirigente Álvarez Máynez, hace unos días, el 8 de septiembre pasado, el tricolor caricaturizó al movimiento ciudadano como “un coyote”, en las redes sociales y la página oficial del PRI usted puede leer: “A Movimiento Ciudadano le arde ver a un partido que sí le hace frente a Morena. Aquí seguimos firmes y de frente”, sentencia la publicación que deja de manifiesto que al menos entre tricolores y naranjas no habrá alianza.
Mientras tanto, Movimiento Ciudadano le responde al PRI de manera contundente con certera precisión: “Todos los días nos atacan y todos los días nos ruegan que nos unamos. Entre lo migajeros y tóxicos que son, dejan en claro que su alianza no es por México, ni para derrotar a Morena; es para sobrevivir porque solos no pueden”. Además de presentar un listado de iniciativas aprobadas en conjunto por las bancadas del PRI y de Morena en el Senado de la República y la Cámara de Diputados. Dejando en claro que, según los naranjas, el PRI es sólo una oposición de discurso, pero aliados del poder en las votaciones verdaderamente importantes.
Mientras las cosas a nivel nacional se ponen color de hormiga entre MC y PRI, el PAN en Sinaloa enfrenta una batalla interna. Por un lado, la dirigencia estatal blanquiazul manda señales de “querer” una alianza con el PRI, pero los grupos de arraigo y tradición blanquiazul agrupados en la dirigencia municipal de Culiacán levantan la voz para evitar alianzas que perjudiquen al PAN. Y hacen un llamado a cerrar las puertas a liderazgos marcados por la violencia y la corrupción como el de Jesús Estrada Ferreiro, a quien algunos panistas lo consideran artífice de las derrotas opositoras y parte de la decadencia moral en política sinaloense. “Bonitos nos viéramos recibiendo al beneficiario del violento fraude electoral que puso en riesgo la vida de nuestros compañeros del PAN Culiacán, en la campaña de 2021”, afirman panistas de arraigada militancia.
El PAS tampoco tiene clara la ruta, su ambigua posición en el Congreso local durante el nombramiento de Graciela Dominguez como Gobernadora dejó en claro que su ruta electoral aún no está definida. Los números son fríos y el Partido Sinaloense ya ha caminado en alianzas con la Oposición y con Morena. Cuando jugaron con MC, PAN o PRD, recibieron los peores números en las urnas. Cuando jugaron con Morena y la 4T lograron una de sus mayores representaciones en la Cámara local y lograron varias alcaldías. Al interior del partido hay hermetismo, hay acercamientos tanto para la Oposición como para el oficialismo. No será una decisión fácil, el PAS en 2027 se estará jugando el registro.
La lógica local, apunta a que la Oposición se debe unir y dar una batalla juntos contra el desgaste de Morena y sus aliados. A primera impresión, sin poner atención en los finos detalles, sería elemental proponer una candidatura común opositora, preferentemente nacida desde la participación ciudadana, en donde se agrupen los intereses comunes del “anti-morenismo”. Lo verdaderamente difícil es encontrar ese perfil y menguar desde estas tierras los conflictos nacionales que tienen implicaciones en elecciones locales como en Nuevo León, Sonora, Michoacán y Querétaro.
La construcción de una gran alianza en el discurso es lo más sencillo, la difícil operación política y el tejido fino de esa camisa de fuerza de contención para el oficialismo es lo verdaderamente complicado. Visto desde esta lógica, en Sinaloa los partidos de Oposición podrían tener una alianza parcial, pero sería prácticamente imposible que vayan todos juntos. Luego le seguimos...