Diplomático y Embajador

ÉTHOS
15/01/2026 04:00
    Estos someros datos nos evidencian la trascendental figura y legado de Enrique Hubbard, quien se distinguió por su ejemplar profesionalismo, el cual engarzó y embonó perfectamente con su humanismo, educación, sencillez, cordialidad, bonhomía y sensatez.

    Con celeridad se propagó la noticia del sensible fallecimiento del diplomático y Embajador rosarense Enrique Hubbard Urrea, quien tuvo una extensa y exitosa carrera en los oficios y misiones educativas, académicas y políticas que desempeñó. Incursionó en la diplomacia en 1973 y se le concedió el rango de Embajador desde 1988, cumpliendo esta importante labor de relación internacional en los países de Belice y Filipinas. Asimismo, fue Cónsul y Vicecónsul en Chicago y Cónsul en Brasil, entre otros muchos cargos y responsabilidades que desempeñó en el exterior e interior del País, así como en su amado Sinaloa.

    La gestión diplomática es muy añeja en la historia, pues todos los pueblos han respaldado la importancia de mantener relaciones comerciales y amistosas con los demás imperios, aunque ni los egipcios, chinos, fenicios, caldeos, asirios y demás pueblos mantuvieron embajadas permanentes hasta antes del Siglo 15, a excepción de los Procuradores de la Curia Romana y del “apocrisiado” o misiones eclesiástico-diplomáticas que mantuvo el papado con Bizancio, desde el año 433. Sin embargo, no eran en sentido estricto ni legados pontificios ni embajadores laicos.

    Las primeras embajadas permanentes se establecieron en la Italia del “Quattrocento”, merced a Francisco Sforza, Duque de Milán, quien estableció una primera alianza florentina con Cosme de Médicis, a través de Nicodemo de Pontremoli, en 1450, como persuasivo representante y agente diplomático. Incluso, Maquiavelo aconsejó: “Siempre estarán firmes las cosas del interior, cuando estén firmes aquellas del exterior” (El Príncipe, capítulo 19). Posteriormente, los venecianos fueron considerados los más sensatos y prudentes diplomáticos.

    Estos someros datos nos evidencian la trascendental figura y legado de Enrique Hubbard, quien se distinguió por su ejemplar profesionalismo, el cual engarzó y embonó perfectamente con su humanismo, educación, sencillez, cordialidad, bonhomía y sensatez.

    ¿Cultivo relaciones amistosas y armónicas ?