Educar en humanidad

ÉTHOS
14/09/2026 04:00
    Todos nos mostramos preocupados por ejecutar acciones de alarma y de reclamo ante la violencia que nos oprime y debilita. Sin embargo, no basta alzar la voz, manifestarse y protestar; es preciso cambiar de rumbo; para lograrlo, se requiere formar a conciencia en nuestros hogares y escuelas para forjar nueva humanidad.

    El tejido de nuestra sociedad se ha debilitado y desgastado. Todos nos mostramos preocupados por ejecutar acciones de alarma y de reclamo ante la violencia que nos oprime y debilita. Sin embargo, no basta alzar la voz, manifestarse y protestar; es preciso cambiar de rumbo; para lograrlo, se requiere formar a conciencia en nuestros hogares y escuelas para forjar nueva humanidad.

    Bien dijo Jenofonte, en su escrito Recuerdos de Sócrates: “así como los que no entrenan sus cuerpos no pueden realizar las actividades corporales, tampoco las actividades del espíritu las pueden realizar quienes no han ejercitado su espíritu”.

    ¿Y cómo ejercitar el espíritu? El filósofo Eduardo Infante, en su libro: Aquiles en TikTok, precisó: “Es imposible educar las virtudes ciudadanas desde una escuela que, como la nuestra, denosta las humanidades y aboga por formar productores de mercancías incapaces de cualquier espíritu crítico con el que destapar falacias y combatir dogmatismos, sin una conciencia moral autónoma con la que discernir los valores más elevados y los principios éticos fundamentales, sin gusto estético para emocionarse ante la belleza, la justicia y el bien, y tarados para el tipo de diálogo que la democracia exige”.

    En efecto, no basta capacitar para ejercer una profesión, se necesita principamente educar para estimular e inculcar los más profundos valores éticos, como señaló el poeta Antonio Machado, hablando de su maestro Francisco Giner de los Ríos: “Su modo de enseñar era sócrático: el diálogo sencillo y persuasivo. Estimulaba el alma de sus discípulos –de los hombres o de los niños- para que la ciencia fuera pensada, vivida por ellos mismos”.

    De igual forma, Miguel de Unamuno recordó así a su mentor Ginés de los Ríos, diciendo que era un partero de las mentes ajenas: “Inquiría, objetaba, obligaba a pensar”.

    ¿Educo en humanidad?