En su libro: “Apuntes del futbol en Flores”, el polifacético argentino Alejandro Dolin, quien es escritor, músico, conductor de radio y televisión, filósofo y actor, y cuenta actualmente con 82 años, señaló que en “un partido de futbol caben infinidad de novelescos episodios”.
Precisamente, por estos novelescos episodios, conviene hoy comentar algo de la historia de tres jugadores que participaron en el Mundial de Futbol, y que dieron su mejor esfuerzo para catapultar a su selección nacional.
Los dos primeros son jugadores de la Selección de España: Nico Williams y Lamine Yamal. Su participación fue muy destacada, de Yamal sobra decirlo, pero la entrada de Williams en el juego decisivo ante Argentina, le dio un vuelco al partido y proporcionó el pase de cabeza para el gol de la victoria, que anotó Ferran Torres.
Nico tiene otro hermano mayor, Iñaki, que también triunfó en el futbol. Sus padres huyeron de Ghana cuando su mamá estaba encinta de Iñaki y así cruzaron a pie el desierto del Sahara en una increíble odisea. Él fue engendrado, ya, en suelo español.
Lamine Yamal nació y creció en un barrio obrero en España; su padre es de Marruecos y su madre, de Guinea Ecuatorial.
Al coincidir en el terreno de juego, inmediatamente lograron la compenetración de ambas bandas, izquierda y derecha. Trabajando juntos conquistaron la Eurocopa 2024 y, ahora, la Copa del Mundo 2026.
El tercer futbolista es Julián Andrés Quiñones, quien es colombiano de origen, pero se naturalizó mexicano y, así, pudo integrarse a la Selección de nuestro País.
Su ímpetu en el campo fue contagioso y se convirtió en el autor del primer gol del Mundial, además de ocupar un sitio privilegiado entre los primeros 10 de la tabla de goleadores, con 4 tantos.
¿Me inspiran estos personajes?