El alma llanera contra el solitario llanero de la Casa Blanca
Después del estruendo y los fastos de una posible invasión y un prendimiento político, pasamos a una tensa calma en la situación del siempre alterado Cono Sur.
¿O sea que en Venezuela todo va a quedar en el clásico cuartelazo de sustitución, tan caro a la política yanqui hacia América Latina, solo que con más producción y tecnología que en el siglo 20?
¿Quedará reducido esto a un acto de piratería internacional enarbolando la bandera de la democracia con el petróleo como objetivo primario?
Eso nos lleva a diversas reflexiones. No hay nada más complicado que saber estar en “el lado correcto de la historia”.
Se agradece el alto al fuego, pero los hechos recuerdan a la crónica de García Márquez sobre la caída del dictador venezolano Pérez Jiménez, quien alcanzó a irse en un avión en una madrugada de enero en 1958 y murió tranquilamente en España en 2001.
Pero las reglas de ese juego han cambiado. Dictador que no se disciplina se va a prisión como el general Noriega en Panamá o ahora Nicolás Maduro.
Ya no se van por la puerta trasera como Batista en Cuba o Anastasio Somoza en Nicaragua.
Si lograron detener tan pronto a Maduro, muy probablemente hubo una traición o connivencia de su grupo cercano, al margen de la alta capacidad gringa de inteligencia o uso de SEALS.
¿Quién será la figura que orquestó todo esto desde adentro? ¿Saldrá pronto a la luz pública quién facilitó el acceso a este controversial líder al que solo su guardia de extranjeros le fue leal hasta la muerte? ¿Tendrá legitimidad un gobierno nacido después de tan fuerte intervencionismo?
Que no se repita el desastroso caso de Iraq, donde se desmanteló un Estado soberano cuya sociedad quedó por años a la deriva. La maldición del petróleo se extiende y volvemos a la política del Gran Garrote iniciada por Teddy Roosevelt.
Aunque la situación de Venezuela exigía a gritos un cambio social, la intervención nunca puede ser positiva. En plena dictadura de Victoriano Huerta se nos invadió Veracruz con el objetivo real de que México no le vendiese petróleo a la Alemania en guerra.
Trump anuncia que la nueva política económica de Venezuela será llevada desde Washington. ¿Qué sigue ahora? ¿Otra Panamá? A Venezuela la faltó un líder capaz de negociar como el panameño Omar Torrijos. Desde su muerte, Panamá ha tenido sus altas y bajas, políticas y sociales.
Después de la invasión a Panamá en 1990, y ahora que Venezuela enfrentó una operación similar, ¿podría el Congreso estadounidense armar una ley que impida que cualquier Presidente haga una intervención militar en periodos vacacionales si no hay una agresión directa contra su país?
Eso es similar al “sabadazo” mexicano de detener un sospechoso fin de semana para que se quede preso hasta el lunes, pero en marco internacional.
El general Noriega fue juzgado por cargos de narcotráfico que finalmente no se le comprobaron, aunque sí tenía nexos con el lavado de dinero.
Esa fue la justificación para invadir Panamá en un caso similar, en pleno inicio de año, y la conclusión fue enviarlo preso a Florida e imponer un líder cuyo triunfo no había sido reconocido.
Recordemos la toma de posesión en una base gringa del olvidado Presidente panameño Guillermo Endara. No fue reelecto y años después hizo una penosa huelga de hambre para que Estados Unidos le diera un paquete financiero de 500 millones de dólares, denegado por el Congreso.
Endara era idéntico a Édgar Vivar, “el señor Barriga”, y quedé sorprendido cuando ese supuesto estadista se casó, al poco tiempo de asumir la Presidencia, con una jovencita de 23 años, teniendo él más de 50, que en 1990 era una edad más distante.
La alta frivolidad de esa boda la vimos por el canal de Univisión, que por ese tiempo era más visto en los hogares que Televisa y dejó de transmitirse en el cable porque daba demasiadas noticias sobre México sin la censura gubernamental.
Pero al menos, Endara había contendido en elecciones y no se le había reconocido un posible triunfo.
Los venezolanos deben decidir con total autonomía el futuro rumbo de su nación. El policía del mundo ya ha cometido errores similares desde que invadió Cuba en 1898, México en 1914 y más recientemente Iraq. Su único caso de éxito fue Japón en 1945.
¿Qué pensarán los ciudadanos estadounidenses de esta acción de su gobernante? Recordemos que George Bush padre ya no fue reelecto después de la primera Guerra del Golfo en Iraq... un argumento interno era que había sido “un buen Presidente del mundo, pero uno muy malo para manejar la economía doméstica”.
Deseamos fuerza y fortaleza al pueblo de Venezuela. Qué encuentren ellos para bien el mejor camino a seguir.
Hoy vuelan demasiadas monedas, aviones y drones en el aire.