El ardid de exagerar: Trump y Sinaloa
Realidad falseada, guerra de mentiras

OBSERVATORIO
19/01/2026 04:02
    Nunca antes, ni siquiera en la Operación Cóndor que en los 70 del siglo pasado atacó a la población civil de la región serrana de Sinaloa, la cínica y visible convivencia de los exgobernadores Leopoldo Sánchez Celis y Antonio Toledo Corro con el crimen organizado, o el choque de los hermanos Beltrán Leyva en 2008 después del rompimiento con Joaquín Guzmán Loera e Ismael Zambada García, ese segmento de analistas que lucra con la violencia y el sufrimiento de las víctimas notó a la narcopolítica ni exigió contenerla.

    Todo indica que en la comentocracia del tremendismo gana adeptos la amenaza del Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de incursionar con sus tropas en México, particularmente Sinaloa, para que la prepotencia y autoritarismo de quien se considera el policía del Mundo arrasen con lo que queda de derechos humanos y Estado de derecho. Postulan a conveniencia que México es otra Venezuela o que la narcoguerra requiere de la intervención externa para tener nuestra propia Ucrania.

    Nunca antes, ni siquiera en la Operación Cóndor que en los 70 del siglo pasado atacó a la población civil de la región serrana de Sinaloa, la cínica y visible convivencia de los exgobernadores Leopoldo Sánchez Celis y Antonio Toledo Corro con el crimen organizado, o el choque de los hermanos Beltrán Leyva en 2008 después del rompimiento con Joaquín Guzmán Loera e Ismael Zambada García, ese segmento de analistas que lucra con la violencia y el sufrimiento de las víctimas notó a la narcopolítica ni exigió contenerla.

    En principio, hoy se exhiben como cronistas que acentúan el salvajismo y condicionan la atenuación de la hipótesis del acabose a algún beneficio personal, siendo que la expectativa de armonía y legalidad le es intrínseca a la expresión de las ideas cimentada en la convicción de servir a la sociedad al margen de provechos y prebendas para el que hace la reflexión.

    Es que resulta muy fácil desde la atalaya de la irresponsabilidad gritar que sean factores ajenos a los mexicanos los que desmantelen lo que la ciudadanía construye con la acción cívica, que es la única respuesta a cualquier modo de barbarie. Los mismos que protestaron por los medios extrajudiciales utilizados para secuestrar a “El Mayo” Zambada y llevarlo ante la justicia estadounidense, ahora desean fervientemente que igual táctica sea enderezada contra Sinaloa entero.

    Ni una sola neurona gastan en medir las consecuencias. En la estructura comunicativa anómala, a las masas se les intenta conducir a través de la especulación, el sensacionalismo y las celadas del supuesto llevado a la exacerbación de realidades. Detonar furias contra personajes e instituciones sosteniendo las teorías del “se dice”, “fuentes extraoficiales”, “todo apunta a”, “podría ser” o “se supone que”, entre otras, sin importar que de los finales irrealizables obtengan los comentócratas credibilidades abatidas.

    La confrontación interna en el Cártel de Sinaloa, prolongada y de final incierto, es el mejor caldo de cultivo para acudir a términos desgarradores que impacten en las audiencias. Igual de alargada y embaucadora que la narcoguerra, la estrategia apocalíptica busca la confusión, el caos y la inmovilidad social para que reine la resignación y caiga la gente en la desesperanza.

    Esos agoreros del desastre lo saben todo. Afirman tener acceso a informes de Inteligencia Militar, dicen ser de la confianza de informantes de agencias especializadas de Estados Unidos, poseen la capacidad de desencriptar códigos top secret. En contrasentido, los hechos los delatan en la carencia de tales contactos y filtraciones.

    Vamos tomando en serio la responsabilidad de emitir análisis que en momentos como el que vive Sinaloa son cuestión de vida o muerte, de miedo o tranquilidad, de confianza o incertidumbre. Pongámonos a pasar las opiniones delirantes por el tamiz de las posibles realidades reales antes de soltarlas como balas más destructivas que las que dispara la delincuencia, porque el alarmismo aniquila la esperanza de la paz que representa el último reducto de los indefensos.

    Podría alcanzar a audiencias inauditas la opinión infundada lanzada a río revuelto, sin embargo, se trata de públicos que no siempre están dispuestos a ser engañados y cuando descubren el ardid de la mentira cobran bastante caro el timo de los tendenciosos sabelotodo. Además, normalizar los falsos augurios ayuda más a los facinerosos que a los pacíficos.

    Reverso

    El engaño como envoltorio,

    De artificiosos holocaustos,

    Es otro aterrador emporio,

    Del narco y sus planes infaustos.

    Trote de paz en Culiacán

    Otra demostración de que Gobierno y culiacanenses están en plena faena de construcción de paz, es la realización del Maratón Internacional de Culiacán 2026, con la considerable participación de 4 mil atletas locales, nacionales e internacionales, 35 por ciento más que en las anteriores competiciones, y público también numeroso que los alentó en el inicio y durante el recorrido y en la victoriosa meta. La excelente organización y respaldo ciudadano estuvo a la vista en el trayecto que cubrieron los corredores en busca del galardón ansiado y el aplauso ganado. Esto puso contentos al Gobernado Rubén Rocha Moya y al Alcalde Juan de Dios Gámez, que dieron el banderazo de arranque, pero sobre todo le alegró el semblante a la ciudad anhelante de mayor cohesión comunitaria para retomar los tiempos de bienestar y progreso con tranquilidad y legalidad. Bien hecho y buen ejemplo para concretar más posibilidades de regresarle a la gente de bien sus espacios públicos, con seguridad garantizada.