Al llamar a Miguel Ángel Ojeda “El arquitecto de los sueños”, recordé que esta misma expresión se concedió al director de cine italiano, Federico Fellini, sólo que agregándole una conclusión: “en la pantalla del Siglo 20”, en una página de la red multicanal “MCN Group”.
Fellini nació en Rímini, el 20 de enero de 1920. Desde pequeño se sintió fascinado por el cine y los circos ambulantes, como lo reflejó en una de sus primeras películas: “La strada”, con la actuación de Anthony Quinn y Giulietta Massina, su esposa, a quien confió varios papeles estelares.
Primeramente, fue caricaturista, luego se especializó en periodismo y escritura de guiones radiofónicos y de cine, donde le marcó profundamente el director Roberto Rosellini y su neorrealismo reflejado en la película “Roma, ciudad abierta”, de 1945.
Su debut como director fue en “El jeque blanco”, de 1952, previamente había codirigido con Alberto Latuada “Luces de variedad”. En 1953 filmó I Vitelloni (Los inútiles). Sin embargo, a partir de “La strada”, de 1954, obtuvo su primer Óscar a la mejor película extranjera.
Este éxito fue refrendado en 1956, cuando obtuvo su segundo Óscar con la película “Las noches de Cabiria”, protagonizada también por su esposa, Giulietta Masina.
En 1959 obtuvo la “Palma de Oro” de Cannes por “La dolce vita”, protagonizada por Marcello Mastroianni, donde aparece un personaje llamado “Paparazzo”, que es el nombre que se concede hoy a los fotógrafos de la prensa rosa.
En 1963 lanzó “Ocho y medio”, con el mismo Mastroianni, y obtuvo el Óscar a la mejor película de habla no inglesa, triunfo que volvió a repetir con “Amarcord” (Yo me acuerdo, en dialecto de Rímini) en 1973. También recibió el “León de Oro de Venecia” por su trayectoria.
¿Soy arquitecto de mis sueños?