El ciclo de bajas tasas de interés finalizará pronto

    Ya que hablamos del negocio bancario, me parece que es uno de los sectores que más viene empujando a Banxico para que las tasas de interés suban pronto

    Recibo varios correos electrónicos de pequeños y medianos empresarios que cuentan con pequeñas empresas y micro-negocios quejándose de la falta de sensibilidad y de las duras condiciones que exigen los grandes bancos comerciales, que de plano los lleva a no acudir a ellos para obtener créditos, para apoyar su capital de trabajo o adquirir maquinaria y equipo.

    La famosa reciprocidad y las garantías de 2 a 1 son de entrada fuertes inconvenientes. Aunque estos sean superados, los dueños de las microempresas en México optan por financiarse con Sofomes, fintech, arrendadoras y casas de empeño antes que con los bancos, no precisamente por baratas, pues también cobran altas tasas de interés, igual que la banca, pero son más negociadores y elásticos en las condiciones y el tiempo de respuesta es mucho menor comparativamente contra las instituciones bancarias.

    Este es un aspecto que tiene que mejorar la banca mexicana, pues a falta de apoyos del gobierno federal, los miles de micro negocios a nivel nacional, se enfrentan con serias dificultades económicas después de pasar lo más duro de la pandemia. Ahora que la economía tiene más dinamismo conforme avanza la vacunación, desean impulsar sus negocios y darle la actividad que tenían antes. La economía de nuestro país está precisamente conformada en su mayoría por estos pequeños negocios.

    Ya que hablamos del negocio bancario, me parece que es uno de los sectores que más viene empujando a Banxico para que las tasas de interés suban pronto, pues sus utilidades han disminuido en forma importante, como sus ingresos por hacer su negocio de banca y crédito se derivan del margen financiero proveniente del diferencial de tasas de interés de los instrumentos de captación (cuentas de ahorro, pagarés, chequeras, CD’s ) y los de colocación (créditos hipotecarios, personales o nómina, prendarios, de automóvil, de avío y refaccionarios) Si el banco les paga en promedio a sus clientes ahorradores e inversionistas el 3 por ciento en sus instrumentos de captación y coloca este mismo dinero en créditos al 15 por ciento, el banco estaría logrando un margen financiero del 12 por ciento. Con bajas tasas de interés como las actuales, no hay un incentivo para los ahorradores e inversionistas, quienes obtienen tasas de interés netas del 3% (que son negativas, por ser menores a la inflación del 4 por ciento) por lo que prefieren invertir su dinero en terrenos, casas, departamentos en la playa, etc. cuyas rentas les ofrecen más dinero que el banco. El banco también pierde, porque tendría menores recursos para prestar.

    Las tasas de interés y su movimiento de alza o baja es un proceso cíclico que tiene que ver con el comportamiento de la inflación. La inflación es el mayor impuesto regresivo (en sentido figurado) para la mayoría de los mexicanos. Por esta razón para los consumidores el escenario inflacionario ideal es aquel en donde los precios no suben, incluso bajan. Tampoco es bueno que exista deflación o decremento de precios porque la actividad económica entonces no crecería. Los sectores productivos requieren de alzas en los precios de los productos que venden para poder generar utilidades, por lo que la inflación ideal para cualquier productor debe ser aquella mayor a cero.

    Lo mismo les sucede a los bancos y a empresas financieras que generan ingresos haciendo trading en el mercado de dinero con tasas al alza. Cuando los precios de los productos aumentan y las tasas comienzan a subir, el margen financiero para estas empresas también aumenta mejorando sus utilidades.

    La inflación en México ha venido subiendo y los mexicanos sufriremos el incremento y encarecimiento del costo de la vida. En el año ya rondamos el 4 por ciento, en el mes de marzo pasado fue de 0.83 por ciento, la más alta desde 1999. Los productos que más subido son; la gasolina, el gas, el diésel, el huevo, la tortilla, y los servicios turísticos. Ya algunos analistas pronostican que la inflación podría subir más (entre 4.6 por ciento a 5.5 por ciento a tasa anual) debido al encarecimiento de los productos anteriores y algunos alimentos. De esta manera seguiremos los mexicanos sufriendo las consecuencias al ver como el peso pierde valor adquisitivo de una manera más acelerada.

    El crecimiento en la inflación acabará con el ciclo de baja de las tasas de interés que actualmente se mantienen en 4 por ciento (tasa de referencia de los Cetes a 1 día) y que se espera se mantenga en ese nivel hasta finales de este año. Estados Unidos ya anunció que iniciará su ciclo de alza en las tasas de interés a finales del año 2022 por lo que el Banco de México tendría que hacer lo mismo posiblemente a mediados del 2021. Sin embargo, si la inflación en nuestro país superará el 4.7 por ciento a diciembre de este año 2021, es posible que Banxico reaccione rápidamente subiendo la tasa de interés a 4.25 por ciento para cerrar el este año.

    Llaman mi atención varias columnas de la prensa extranjera las cuales mencionan que el futuro de México hubiera sido muy promisorio, si el manejo económico del actual gobierno hubiera sido diferente. Resaltan que en los últimos 2 años, no solo se ha destruido una gran cantidad de valor, también se han perdido extraordinarias oportunidades de crecer el potencial del país. Es que a diferencia de una buen número de países donde la recuperación económica se viene dando en forma muy dinámica por los apoyos y subsidios a los sectores productivos, en México, si resultan correctos los pronósticos del FMI (Fondo Monetario Internacional) al término de 2022 el Producto Interno Bruto (PIB) de nuestro país estará 1.1 por ciento por debajo del nivel con el que inició el gobierno de AMLO.