"El crimen cambia de giro. Alcaldes, ficción y ornato"
Si es con mentiras como el Secretario de Seguridad Pública de Mazatlán, Joel Ernesto Soto, pretende resolver la escalada de delitos que afecta a los habitantes del puerto, entonces es acertado exigirle que renuncie al cargo. Y que se vaya de una vez.
Se está burlando de la gente desesperada que, harta de ser rehén de malandrines que se animan a todo, inclusive a matar, sale a la calle a reclamar la seguridad pública que por default debieran darle sus ediles.
Es absurdo que el jefe de la Policía mazatleca, ante el enojo de vecinos de los fraccionamientos Pradera Dorada, El Progreso, Nuevo Cajeme, Villa Florida y La Foresta, responda con un circense operativo donde mostró a la fuerza pública en algo así como un desfile de carnaval.
Enseguida el aparatoso montaje se fue y el mismo día por la tarde los asaltantes y ladrones abandonaron sus guaridas para seguir con su acción delictiva. No los intimidó, por supuesto, la estrategia sustentada en el ornato.
Al igual que ocurre en el resto de Sinaloa, en Mazatlán el Presidente Municipal, Fernando Pucheta, trae demasiado oropel en la cabeza. Se le da bien el incienso y la mirra, pero es pésimo al afrontar los problemas de gran calado.
Hay un dilema que ojalá los Alcaldes puedan resolver a tiempo. O atienden el grave fenómeno de delincuencia organizada que mutó a delincuencia común, o bien prosiguen en la postura de gobernantes de fantasía contra malandrines crueles y bien entrenados en la logística criminal.
Recordémosles a los Alcaldes que esta delincuencia que actúa hoy no es aquella del infractor consuetudinario que se llevaba unos pesos y dejaba indemne a las víctimas. No, ahora a lo que se enfrentan es a malandrines que quedaron huérfanos de cártel y descendieron al delito menor pero trayendo consigo la saña y sangre fría del narco.
Eso es lo que no quieren entender los Alcaldes y sus jefes de la Policía. La degradación de sicario a ratero de barrio conlleva el alto riesgo de que las familias pierdan el poco o mucho patrimonio y además de que en ese ataque se les vaya la vida misma.
El problema es que los Alcaldes de los 18 Municipios no están entendiendo la desesperación de las familias afectadas por esta otra delincuencia que se mete a las casas, a los abarrotes o caza a sus víctimas en la vía pública para despojarlas de todo, en algunos casos, insistimos, hasta de la vida.
Es larga la lista de sinaloenses asesinados en el desarrollo de robos domiciliarios y asaltos en la vía pública o establecimientos comerciales. El caso de Melanie, la joven estudiante del CBETIS 51 que el 16 de octubre fue brutalmente asesinada en su hogar del sector Pradera Dorada, de Mazatlán, es muestra de esta nueva cara de la barbarie sinaloense.
Mientras tanto, la Policía en los municipios es táctica y políticamente incapaz de enfrentar a los hampones que del narcomenudeo o sicariato migraron al despojo del dinero a familias o transeúntes. Lo de Soto en Mazatlán, al no entender el idioma que habla una comunidad indignada, implica el doble peligro del coraje social acumulado y la ignorancia del Gobierno sobre el tipo de enemigo al que se enfrenta.
Re-verso
Sea sicario o puntero,
Vistiendo el nuevo hábito,
Fue el gobierno, quiero,
Acusar en el último hálito.
Lo indefendible
Cuando el Regidor priista Jorge Casanova, presidente de la Comisión de Hacienda del Cabildo de Culiacán, salió en defensa ayer del ex Alcalde Sergio Torres Félix, se le olvidó que no es abogado de oficio de quien saqueó las finanzas municipales sino empleado de los culiacanenses que le pagamos para que haga bien su trabajo, al margen de amiguismos y tintes políticos.
alexsicairos@hotmail.com