El Cuén que renace al lado de Rocha. Escenarios de un posible cogobierno

OBSERVATORIO

    A Héctor Melesio Cuén Ojeda le gusta bastante moverse en las arenas movedizas de la política y, hay que reconocérselo, nunca se ha hundido a tal grado de resultar damnificado. Su participación en la alianza del Partido Sinaloense y Movimiento Regeneración Nacional demuestra la habilidad para detectar vetas de oportunidad e ir por ellas contra el viento de la crítica y la marea de la sospecha ciudadana que fortalece la noción del vínculo entre la Universidad Autónoma de Sinaloa y el PAS.

    Es un error descalificarlo como actor estelar de los escenarios locales de poder, simplificando el ejercicio en la abominación y no llevarlo al modelo fortalezas-debilidades. El resultado electoral del 6 de junio, con todo y que le aportó únicamente entre el ocho y nueve por ciento del total de los votos a Rocha Moya, requiere del análisis sereno, sin filias ni fobias, para bajar al terreno en que deciden los electores y desentrañar los porqués de ese sufragio que al pasar por las urnas se torna legítimo.

    Cuén Ojeda ya es parte del gobierno que tendrá Sinaloa para los próximos seis años y aquí no caben las ingenuidades que ponían en entredicho primero el éxito de la alianza Morena-PAS y luego el ya consumado triunfo de tal extraña mancomunidad política. Hay quienes inclusive lo colocan como titular de la Secretaría General de Gobierno aunque dicho cargo sea reservado para Enrique Inzunza Cázarez, el actual Magistrado Presidente del Supremo Tribunal de Justicia del Estado, o como segundo probable está el panista Alejandro Higuera Osuna, el ex jefe de la campaña rochista.

    Unos más, y esto suena a razonable, colocan a Cuén como Secretario de Educación Pública y Cultura, en caso de no acceder a la Diputación plurinominal que por cuestiones de sobrerrepresentación no le tocaría si es que el resultado electoral oficial confirma que la fórmula Morena-PAS ganó las 24 curules de mayoría que tiene el Congreso del Estado. En la rumorología se establece también que le cedería la SEPyC a Víctor Antonio Corrales Burgueño, ex Rector de la UAS que, dicho con la poesía de Salvador Díaz Mirón, es de esos plumajes que cruzaron el pantano y no se mancharon.

    Más que un manjar morenista servido en su mesa, Héctor Melesio tiene ante sí otro juego de ajedrez a ganar. A quién de su gente de confianza propondrá para puestos en el Gabinete rochista, cuáles liderazgos emergentes construirá de aquí al 2024 que es la siguiente elección sinaloense, qué replanteamientos hará en su partido para ganar reconocimiento y perder desprestigio, cómo podrá desprenderse de la noción abrasiva de que es el que manda en la UAS detrás del Rector en turno. En síntesis, la coyuntura que ahora lo fortalece le reclama reinventarse él y el PAS si quiere continuar rozagante en la lucha por el poder.

    Aunque es parte del grupo Badiraguato (por nacer allá el 25 de octubre de 1955) que toma el control político del estado, la cofradía de Batequitas ya trae proyecto sin él más allá de 2027 cuando acabará el mandato rochista. La notoriedad que gana José Paz López Elenes, a quien se le conceden vínculos con el poder que lo llevaron a ganar la alcaldía badiraguatense, igual que la fuerza que adquieren los apellidos Inzunza Cázarez, significan el nacimiento de proyectos futurista de largo alcance.

    Otro elemento a considerar es que pronto se conocerá la postura de Andrés Manuel López Obrador respecto al probable cogobierno de Morena y PAS en Sinaloa. Rocha puede ayudar a moderar la intervención de AMLO en el caso UAS y los alcances que éste tenga en el cuenismo, sin embargo, la experiencia dice que el Presidente no desiste tan fácil al tratarse de asuntos de Estado que trae marcados con amarillo en la agenda de la transformación.

    Entonces, si López Obrador decide intervenir en universidades públicas donde él cree que operan cacicazgos que afectan la esencia de la educación superior, Rocha no meterá las manos al fuego de la 4T porque sabe bien que se le incinerarán. El ocho o nueve por ciento de los votos que le acercó el pasismo no pagan la quemada y es aquí donde los políticos sacan las cuentas de qué tantos riesgos correr a cambio de qué.

    Pero el factor Cuén y la suerte que tiene para caer siempre bocarriba, esto lo remarcamos, no debe ser desatendido. Nadie creía que en la elección de 2011 ganaría la Presidencia Municipal de Culiacán o que se sostuviera tantos años como factor de decisión en la designación de rectores de la UAS. Por eso la recomendación de ir más allá de lo que permite ver la ciencia política cuya teoría y práctica fracasan en el intento por ceñir al dirigente del PAS a escenarios hasta ahora fallidos.

    Reverso

    ¿Con la apantallante envoltura,

    Que relanza al maestro Cuén,

    Se apagará la fama oscura,

    Y brillará su aura al cien?

    ¿Y ese domingo siete?

    De los renglones más torcidos de la democracia patética que el 6 de junio salió a relucir en algunos municipios de Sinaloa, el resultado electoral que en Escuinapa sospechosamente no le favorece a Víctor Manuel Díaz Simental, sinaloense ejemplar y ser humano excepcional, debe ser revisado por los órganos competentes con la misma agudeza visual propia del médico neurocirujano. Algo muy sucio ocurrió para que la tendencia del voto que beneficiaba al candidato del PT a la Alcaldía cayera de pronto mientras los escuinapenses celebraran el hecho de ser gobernados por uno de sus hijos distinguidos. Se debe, se puede corregir, para que domine el sufragio libre por encima del voto violentado.