El fiasco del Mazatlán Home Port
Un año después, ¿no pasa nada?
Qué fácil transitan los servidores públicos de Sinaloa de festejar hace un año con bombo y platillo la posible habilitación de Mazatlán como Home Port y ahora justificar la pérdida de esa oportunidad de desarrollo con el argumento de que de todos modos nos beneficia el hecho de que la modernización de la terminal marítima sea concretada, pero en Puerto Vallarta. A pesar de que la ineptitud para atraer capitales privados y públicos tiene un costo alto para el desarrollo económico, los funcionarios lo normalizan con el “no pasa nada”.
En serio, fingir que no afecta a Sinaloa el desdén gubernamental que ahuyentó la inversión de entre 400 y 450 millones de pesos constituye esa rara mezcla de irresponsabilidad e insolencia en la que se gesta el retroceso económico. Patrocinadores del atraso, hay quienes hasta celebran que se le haya ido de las manos a Mazatlán la circunstancia que lo convertiría en el primer punto de anclaje de México con estas características.
No se vale que la estrategia tractora de progreso esté a expensas de estados de ánimo cambiantes. Nótese el contraste entre el anunció que el 25 de agosto de 2025 hizo el entonces Gobernador Rubén Rocha Moya, del proyecto innovador para convertir el puerto de Mazatlán en Home Port y fuera punto de arribo de los cruceros y permita que los paseantes de estas embarcaciones puedan pernoctar en el puerto, y la reacción hoy conformista de la Alcaldesa mazatleca y la Secretaria de Turismo al caer tan plan.
Estrella Palacios considera que la circunstancia donde el Home Port ahora será en Vallarta beneficiará a Mazatlán “puesto que somos parte de la ruta del Pacífico y estamos convencidos de que tendremos más oportunidades de arribo de cruceros en los próximos años”, mientras que Mireya Sosa opinó en el mismo sentido y le atribuyó a la Secretaría de Marina la decisión de que el proyecto no se realizará en el puerto sinaloense.
Tales posturas de “me da igual” deben preocupar a las corporaciones e instituciones nacionales e internacionales que proyectan traer sus capitales a Sinaloa. Entre más dispersen las autoridades locales signos de indolencia en lo concerniente a cómo le vaya aquí, bien o mal, a la inversión pública o privada serán comunes los cambios de planes como el que adoptó el Fondo Nacional de Fomento al Turismo al decidirse por Puerto Vallarta.
Sin embargo, no es culpa de Palacios ni de Sosa el fracaso del Home Port en Mazatlán, aunque sí les compete moderar puntos de vista. La responsabilidad es de las políticas estatales de desarrollo económico que han estado a cargo de perfiles desvinculados de un área tan importante para vender la marca Sinaloa a los inversionistas. Esos puestos que hoy más que nunca resultan vitales para el rescate de la economía sinaloense son asignados por cuotas políticas o con criterios de cuates y cotos.
Excepto el período que cubrió Javier Gaxiola Coppel en la Sedeco, del 1 de noviembre de 2021 al 30 de octubre de 2024, como Secretario de Economía, donde se promocionó al estado por sus virtudes para establecer negocios aquí, los demás responsables de la dependencia, Ricardo Velarde de noviembre de 2024 a octubre de 2025, y Feliciano Castro de octubre de 2025 a junio de 2026, fallaron en gestiones que desconocían cómo hacerlas. La carpeta de investigación abierta recientemente contra “Pity” Velarde da pistas de malas decisiones en la asignación de deberes públicos.
Más claro: el fracaso de las gestiones para la conversión de Mazatlán en punto de abordaje de cruceros turísticos tiene mucho que ver con la tibieza con que actuaron los dos más recientes titulares de la Secretarías de Economía porque carecen de la capacidad y voluntad de gestión cuando se trata de obras e infraestructura productiva que nada reditúan por la vía del cohecho mediante el diezmo de ten per cent.
A manera de aviso a tiempo, otro caso en ruta de riesgo precisamente porque las autoridades estatales no le echan ganas a la defensa de oportunidades lícitas de desarrollo económico y la Federación simula respaldo y lo que en realidad ofrece es apatía, tiene que ver con la planta de amoniaco en Topolobampo cuya viabilidad persiste gracias a la capacidad de resistencia que presentan los grupos Proman y Gas y Petroquímica de Occidente frente a los que se oponen a que se instale allí la industria del fertilizante.
Cuidado con colocarle obstáculos al desarrollo económico, sobre todo en esta coyuntura estatal en la que nadie hace la tarea de buscar y convencer oportunidades en la materia. Es que el gobierno está demasiado ocupado en recuperar gobernabilidad y los inversionistas privados se toman su tiempo en calcular cómo la violencia le quita o aporta factibilidad a la intención de hacer negocios en Sinaloa.
El Home Port acusa el embrollo,
de secretarios de Economía,
cuya ignorante alevosía,
le colocan trabas al desarrollo.
En el tercer piso de Palacio de Gobierno, en Culiacán, se libra la batalla para que, en la ya próxima visita a Sinaloa el Secretario de Hacienda del Gobierno Federal, Édgar Amador Zamora, traiga también un plan para la recuperación de la economía de Sinaloa con apoyos financieros y estímulos fiscales a empresas más devastadas por la narcoguerra, esto aparte de los recursos federales que se le inyectarán a la estrategia integral de fortalecimiento de la seguridad pública, procuración e impartición de justicia, y promoción de la cultura por la paz. En realidad, es el integrante del Gabinete de Claudia Sheinbaum que puede aportar las soluciones, todas juntas, así vengan o no los demás funcionarios del régimen de la Cuarta Transformación.