El indescifrable Putin

Alejandro De la Garza
    Todos sus biógrafos documentan las tribulaciones de sus primeros años, la pobreza y el hambre vividas en una casa comunal, algo nada fácil para quien era nieto de Spiridon Putin, cocinero personal de Lenin y Stalin. Su abuela materna fue asesinada por los ocupantes alemanes de la región de Tver en 1941 y sus tíos maternos desaparecieron en el frente oriental durante la Segunda Guerra.

    Al sino del escorpión le atraen las intrincadas tramas de espionaje de la Guerra Fría, y tiene a John Le Carré y Graham Green entre sus autores favoritos de novelas de espionaje, aunque siempre destaca la novela de Joseph Conrad, El agente secreto, como una joya del género en la pluma de un maestro. Con estos antecedentes, no resulta extraño ver al alacrán envuelto en la perversa fascinación provocada por el complejo y contradictorio Vladímir Putin, cuyas variadas biografías ha revisado en la última semana en un esfuerzo por comprender un poco de este protagonista-villano central de la historia contemporánea.

    Todos sus biógrafos documentan las tribulaciones de sus primeros años, la pobreza y el hambre vividas en una casa comunal, algo nada fácil para quien era nieto de Spiridon Putin, cocinero personal de Lenin y Stalin. Su abuela materna fue asesinada por los ocupantes alemanes de la región de Tver en 1941 y sus tíos maternos desaparecieron en el frente oriental durante la Segunda Guerra. En el sitio de Stalingrado, una de las batallas más sangrientas de esa conflagración, murió su hermano Viktor de difteria, en tanto su hermano Albert había muerto en su infancia a mediados de los años treinta. La madre de Putin era trabajadora de una fábrica y su padre fue recluta en la Marina soviética, donde sirvió en la flota de submarinos hasta la guerra, cuando fue transferido al ejército regular y resultó herido en la misma batalla de Stalingrado.

    La más celebrada de estas biografías es la escrita por Steven Lee Myers en 2014, El nuevo zar, ascenso y reinado de Vladimir Putin. Periodista estadounidense corresponsal del The New York Times en Moscú. Myers aborda la vida de Putin desde una perspectiva cercana, pero sin penetrar a fondo en el personaje, algo que nadie parece haber logrado hasta ahora. Uno de los aciertos de su libro es señalar cómo las variadas reformas de Putin -recortes de impuestos, ampliación de los derechos de propiedad, el aumento en el PIB y el crecimiento de 7 por ciento durante sus primeros años- moldearon la vida de millones de rusos, acostumbrados al crimen, la pobreza y la inestabilidad desde la caída de la Unión Soviética. En contraste, Myers analiza también el nuevo autoritarismo instaurado en la Federación Rusa, la implacable y brutal represión de revueltas y supresión del disenso, el corrupto capitalismo de Estado, las masacres en Chechenia y en Georgia, y la anexión de Crimea, hechos tras los cuales Putin mantiene aún un amplio apoyo del pueblo ruso.

    En una entrevista reciente, Myers apunta una de las claves para asomarse a la situación actual de la guerra con Ucrania: “La Rusia de hoy comenzó en Kiev y las antiguas raíces del país se remontan a esa región, la cual ha sido siempre parte de la identidad rusa. Algunos de los grandes escritores ‘rusos’ son de Ucrania, aunque escriban en ruso. Ucrania siempre fue vista como una parte importante del Imperio Ruso y Putin tiene esa visión. Viajó allí como estudiante y allí fue de luna de miel”.

    Otra biografía destacable, en clave conspirativa y sicologista, es de la periodista rusa Masha Gessen, El Hombre sin Rostro: El Sorprendente Ascenso de Vladimir Putin (2012), donde describe cómo desde su llegada al poder, Putin se ha hecho del control de los medios de comunicación, sus rivales políticos han acabado encarcelados, exiliados o muertos, y el frágil sistema electoral ruso apenas se sostiene. Es un relato de cómo “un hombre anónimo se abrió camino hasta alcanzar un poder absoluto y absolutamente corrupto”. En torno a su estancia en la KGB hay dos versiones. Una mira a Putin realizando anodinos trabajos de escritorio y recopilando información en Dresde, Alemania Oriental, en colaboración con la Stasi, la tenebrosa policía política del régimen. Pero otra versión lo destaca como un experto en contrainteligencia y agente de apoyo a grupos terroristas en Occidente. En todo caso, apunta el escorpión, no podemos olvidar el asesinato en 2006 de la periodista Anna Politkóvskaya, denunciante de las atrocidades en Chechenia, y el envenenamiento del agente refugiado en Londres Aleksander Litvinenko, muestras del alcance de la criminalidad político-mafiosa en la Rusia de Putin.

    Tras dos décadas de la llegada al poder del abogado y ex agente del KGB, el Presidente de Rusia ha consolidado su poder desde el Kremlin, pero para no dejar al lector con esta impronta fúnebre, el alacrán recupera una guía para ser un perfecto hijo de Putin, el Manual de autoayuda de Vladimir Putin. Despierta el autócrata que llevas dentro, editado en España por Rob Sears también con el título Técnicas de couching de Vladimir Putin. Se trata de un “análisis pormenorizado de los rasgos de la personalidad y la biografía del Presidente ruso, de donde extraer sabios consejos para el día a día”, una orientación para localizar e identificar nuestro pequeño Putin interno y sacarlo al exterior, reconoce el venenoso. Las enseñanzas del Putinismo aplicadas a la vida en pareja, la oficina, el transporte público, la vida diaria.

    Este coaching ofrece claves como: “Contrata un ejército de troles” (la desinformación es fundamental). “Usa intermediarios útiles” (el financiero de Putin le guarda por todo el mundo unos 200 mil millones de dólares). “Conoce sabiamente a tus adversarios”, es un apartado donde se recuerda cómo Putin averiguó el terror de Merkel a los perros labradores, para presentarse a una reunión con ella acompañado de un ejemplar imponente de esta raza. O cómo le robó el protagonismo a Obama cuando éste visitó Moscú en 2009 y durante la transmisión televisiva de su discurso apareció Putin montando la clásica motocicleta gringa Harley Davidson con el grupo de moteros rusos Lobos nocturnos. Las últimas imágenes de Putin lo muestran en alguna de sus mansiones oficiales en Moscú o San Petersburgo, en donde se ha refugiado desde el comienzo de la pandemia y desde donde, con mirada cristalina y rostro gélido, anunció su “acción sobre Ucrania”.

    Periodismo ético, profesional y útil para ti.

    Suscríbete y ayudanos a seguir
    formando ciudadanos.

    Suscríbete
    Artículo disponible solo para lectores registrados
    Periodismo ético, profesional y útil para ti.

    Sé parte de nuestra comunidad.

    Regístrate gratis
    Descarga gratis nuestra App
    Download on the App Store    Disponible en Google Play