El mercado del mundo

ÉTHOS
22/08/2026 04:00

    En su libro “Sobre Dios”, Byung-Chul Han señaló: “En nuestros días, el mercado se ha vuelto aún más ruidoso y estridente. El mundo entero se está volviendo en un ruidoso mercado. Hoy todo es una mercancía... Cada persona es ya empresaria de sí misma y se produce y se presenta a sí misma constantemente, hasta acabar pareciéndose a un mercader que pregona sus artículos”.

    En efecto, en este mercado del mundo todos somos vendedores, ya sea de imagen, de productos o de cualquier otra cosa o servicio, como señalaba un antiguo libro titulado: “Cómo venderse a sí mismo”, de Elmer Wheeler, en el que aparecía un plomero que cobraba una excesiva cantidad por apretar una tuerca, pero cobraba por el conocimiento del que carecía su cliente. Asimismo, aconsejaba no racionar el servicio y dar más de lo necesario.

    La Premio Nobel de Economía 2019, la francesa Esther Duflo, también escribió un libro titulado: “Por qué los economistas deberían ser buenos plomeros”, donde recomendó dejar de lado las teorías y enfocarse en el lado práctico.

    Otro libro clásico fue: “El vendedor más grande del mundo”, de Og Mandino, quien presentó la leyenda del camellero Hafid, personaje de hace dos mil años, quien fracasó en su intento de vender un solo manto, ya que lo regaló para cubrir a un niño recién nacido.

    Regresó avergonzado con su jefe, Pathros, quien interpretó una estrella brillante que acompañaba a Hafid en su camino como una gran señal y le compartió diez pergaminos antiguos que contenían toda la sabiduría del mundo, con lo que se convirtió en el vendedor más grande de todos.

    En este mercado desenfrenado necesitamos, como en la canción de “El vendedor”, que cantaba Mocedades, quien venda esperanza y compre amaneceres.

    ¿Comparto esperanza y ofrezco amaneceres?