El niño Vicente

ÁGORA CIUDADANO
30/05/2026 04:00
    En materia familiar, en derechos humanos y en protección a la niñez existe un principio rector incuestionable: el interés superior del menor

    Con lo sui géneris que ha sido el ultimo mes en Sinaloa, he dejado de paso una noticia dolorosa, una noticia que seguramente Usted leyó y sintió un dolor en su corazón, la muerte del niño Vicente en Mexicali, noticia dolorosa que obliga a una conversación jurídica, social y especialmente humana sobre la responsabilidad que implica el cuidado de la infancia.

    Un menor de edad perdió la vida después de permanecer durante horas dentro de un vehículo, al parecer su madre llegó con él después de salir de noche, llegó a casa, se bañó, duró horas en redes sociales, se durmió y no es sino al despertar al día siguiente que se percata o recuerda que su hijo estaba en el carro, una tragedia en toda la dimensión de la palabra, que ocurrió ese día, pero quizá valga la pena ver qué pasaba antes.

    En materia familiar, en derechos humanos y en protección a la niñez existe un principio rector incuestionable: el interés superior del menor. Esta no debe de ser una frase decorativa contenida en leyes, tratados o discursos institucionales. Es una obligación jurídica real. Significa que cualquier decisión, conducta u omisión de los adultos (incluyendo las autoridades) debe colocar la seguridad, integridad y bienestar de los niños por encima de cualquier otra consideración.

    Me queda claro que en casos como este corresponderá exclusivamente a las autoridades investigar, esclarecer hechos, determinar circunstancias, contexto, posibles responsabilidades y aplicar la ley con objetividad y debido proceso, pero en este caso, las autoridades conocían desde antes que había un conflicto entre los padres, en donde ambos querían la guarda y custodia del niño, pero la madre había obtenido la guarda y custodia de manera provisional.

    Este espacio no busca hacer un juicio sobre las acciones de la madre, creo que al final ella sufrirá las consecuencias legales y personales, de igual manera el padre y me queda claro que ninguna sentencia puede devolverle la vida a su hijo, este espacio busca sensibilizar a todos los actores jurídicos que, de alguna manera u otra, tenemos que ver con niños que se ven involucrados en pleito entre sus padres y que generalmente ellos terminan llevándose la peor parte.

    Puedo dar fe de que, por capricho, coraje de alguno de los padres se priva al otro de la convivencia con el otro progenitor, pero también puedo dar fe que en ocasiones la autoridad olvida que el tiempo es finito, que la infancia pasa y no regresa, y esos años difícilmente se recuperan.

    En ocasiones la ley no permite un fácil arreglo, por eso aplaudo que se busquen mecanismos alternos de solución de conflictos, aunque en la practica poco resultado he obtenido con ellos.

    Tenemos muchas cosas que atender como sociedad y la inseguridad se vuelve el foco principal, pero volteemos a ver nuestros infantes, especialmente aquellos infantes que están envueltos en temas legales, no los olvidemos, merecen nuestra atención, ellos no tienen la capacidad de autoprotegerse frente a las decisiones de los adultos, sean éstos sus padres o las autoridades que deciden sobre ellos.

    Una sociedad que falla en proteger a sus menores termina enfrentando una de las preguntas más dolorosas de todas: ¿qué tanto estamos comprendiendo realmente la enorme responsabilidad que implica tener en nuestras manos la vida de un niño?

    PD. El Senador finalmente pidió licencia, aunque parece ser que esta licencia fue de algunas horas solamente.