El Paquete Económico 2022 y la economía informal

    Aunque se sostiene que no se contraerá deuda pública, al comparar el presupuesto de egresos con la estimación de ingresos se observa un déficit de alrededor de un billón de pesos, que tendrán que financiarse con deuda o bien dejar de gastar o de invertir en obra pública o en rubros ya muy castigados como salud y educación.

    La Secretaría de Hacienda presentó a la Cámara de Diputados el llamado Paquete Económico para el año 2022, que incluye el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación, la Iniciativa de Ley de Ingresos de la Federación, los Criterios Generales de Política Económica y la Miscelánea Fiscal. Todo el paquete contiene cifras muy alegres algunas, muy ajustadas otras y algunas accesibles; por ejemplo, se estima un crecimiento económico de 6.3 por ciento en este año 2021, lo que todavía está por verse y por ello se estima un crecimiento de 4.1 por ciento en 2022, gracias también a una producción de petróleo crudo de 1 millón 826 mil barriles diarios que se ve muy difícil de alcanzar, si bien el precio de venta del barril se prevé en 55.1 dólares, que sí parece alcanzable; en cambio, una inflación de 3.4 por ciento en 2022 cuando que este año terminaría en cerca de 6 por ciento se ve muy alegre.

    Aunque se sostiene que no se contraerá deuda pública, al comparar el presupuesto de egresos con la estimación de ingresos se observa un déficit de alrededor de un billón de pesos, que tendrán que financiarse con deuda o bien dejar de gastar o de invertir en obra pública o en rubros ya muy castigados como salud y educación.

    Otro documento que, aunque no pudiera considerarse como parte de los paquetes económicos de los siguientes tres años, es el libro de AMLO denominado “A la Mitad del Camino”, que contiene estimaciones económicas y sociales que el Presidente impulsará a como dé lugar, pues le va su vida profética en ello y su autoestima. Sostiene en su libro y en las mañaneras que el País va a crecer 6 por ciento en 2021 y 5 por ciento en cada uno de los tres años restantes, aunque los economistas estiman crecimientos de alrededor de 3 por ciento cada año. Pues bien, considerando que en 2019 México tuvo números negativos de -0.2 por ciento y en 2020 de -8.3 por ciento y aunque el Presidente estima un crecimiento de 6 por ciento en 2021 y de 5 por ciento en los siguientes tres años, el crecimiento promedio anual en el sexenio se estimaría en poco más de 2 por ciento, muy lejos de la promesa presidencial de 4 por ciento anual en su Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024 y alcanzando apenas la cifra tan criticada por él mismo de “los regímenes neoliberales”, que obtenían crecimientos de 2 por ciento anual.

    Si nos atenemos a las estimaciones calculadas de los economistas y se calcula un crecimiento de 3 por ciento anual en los últimos tres años del sexenio, se tendría un crecimiento aproximado del PIB de poco más de 1 por ciento promedio anual, lo cual calificaría muy mal a éste régimen.

    Ante la falta de ingresos públicos suficientes, una de las soluciones que tiene la SHCP es la de integrar una buena parte de la economía informal a la formalidad fiscal, para lo cual está presentando el nuevo Régimen de Confianza Simplificado de Contribuciones, que incluye a los que ya están en el Régimen de Incorporación Fiscal (RIF), que son causantes con menos de 3.5 millones de pesos de ingresos anuales, para que paguen ahora una cuota fija de entre 1 por ciento y 2.5 por ciento, sin hacer deducciones.

    Pero con ello se pretende captar también a muchos negocios pequeños de la economía informal, que actualmente es más del 50 por ciento de la economía total; sin embargo, este tipo de oferta de cuota fija y reducción de impuestos ya se ha intentado varias veces y algo se logra, pero la informalidad sigue creciendo o por lo menos no disminuye, lo que lleva a pensar que tal vez se requiera otro tipo de estímulos.

    En algún tiempo, en el sexenio de Felipe Calderón se pensó en buscar el interés y el apoyo de los trabajadores en los pequeños negocios informales, pues muchos de ellos tienen uno, dos o tres trabajadores con bajos sueldos, sin derecho de seguro social, sin Infonavit ni reconocimiento de vacaciones, prima vacacional, aguinaldos, etc., en suma, sin sus derechos legales y ofrecerles a estos empleados y a su patrón su seguridad social y en un segundo tiempo el Infonavit, con tal de que registren el negocio pagando sólo la cuota patronal del IMSS y posteriormente, en segunda etapa la cuota de Infonavit. Así por lo menos el trabajador tendría dos de sus derechos muy apreciados y las autoridades tendrían ya un primer registro y control de causantes en situación de media formalidad y posteriormente integrarlos a los regímenes especiales.

    El secreto está en lograr la colaboración de los empleados informales por la cuenta que les tiene de tener esos dos derechos indispensables y al patrón empezar a regularizarse con un bajo costo inicial y con sus empleados mejor atendidos en sus derechos.

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