"El partido que nadie quería dirigir. Merary Villegas busca más poder"
Hace poco tiempo a pocos les interesaba ser el dirigente del Movimiento Regeneración Nacional en Sinaloa. Impensable todavía en 2015, cuando Jaime Palacios Barreda tenía el liderazgo de un partido en el que nadie creía, que mostraran tal lealtad ideológica los que hoy se pelean por tomar las riendas de Morena.
El poder aguijonea ambiciones y tiene la virtud de mostrar a cada quien cual es. La disputa de morenistas por el naciente botín en nada dista de las reyertas del PRI durante medio siglo con el modus vivendi de reinar en el auge y marcar distancia en la decadencia. El arte de agazaparse en el infortunio y saltar en las oportunidades se practica, oh sorpresa, por los reformadores de moda.
Las encrucijadas de cada político se construyen en el esfuerzo, nunca son génesis providenciales. El servidor público no escoge con la avidez propia del mendigo en el bote de la basura. Aquí es a la inversa: la representación social la otorga la sociedad y quien la pretenda ver como un simple capricho del “yo quiero” será cautivo de las trampas del “yo merezco”.
A este ambiente le aportó la Diputada federal Merary Villegas Sánchez al levantar la mano en el proceso que inicia para que Morena designe a un delegado en Sinaloa debido que el timón del ahora boyante barco lopezobradorista estará acéfalo a partir del primero de diciembre al soltarlo Raúl Elenes para asumir como Comisionado de Pesca..
Con todo y que la diputada Merary Villegas tiene a salvo sus derechos partidistas, y que es legítima su aspiración a presidir las siglas que creó y preside Andrés Manuel López Obrador, es conveniente analizar elementos disruptivos que alientan ambiciones que se creía, con cierta dosis de ingenuidad, no ocurrirían en la reluciente nueva izquierda que toma el control político de México.
La legisladora alega en defensa de la auto postulación que “soy Diputada federal, fui la primera Diputada local de nuestro Estado, conozco nuestro movimiento y tengo un compromiso con Morena en Sinaloa, aquí es el lugar donde veo que puedo desarrollar mejor esta tarea”. Extraño reclamo de quien ha recibido lo mejor de la piñata.
Es decir, no reconoce a otras alternativas por encima de ella y pasa por alto que su esfuerzo a favor de Morena ya es gratificado por su paso en las Cámaras local y federal. Ahora mismo su mamá, Victoria Sánchez Peña, es también beneficiaria del tesón familiar amloísta, al ocupar una curul en el Congreso de Sinaloa.
Mucho cuidado con poner tantas responsabilidades en manos de una sola persona o familia. Así nacieron y se fortalecieron cacicazgos políticos que la Cuarta Transformación le está demoliendo al PRI, e inclusive la misma Merary lo plantea al exponer que "Morena no puede ser un partido político tradicional y aquí es donde yo vengo a levantar la mano para llevar esta encomienda”.
Existen otras mujeres claves en la estructura del poder de Morena en Sinaloa como Imelda Castro, Graciela Domínguez y Yadira Marcos, cuya estatura política se mide en la compostura que guardan. Yadira Marcos muestra mayor inclusión y preocupación por el partido al hacer un llamado a revisar los mejores perfiles y trayectorias políticas y sociales para designar al mejor liderazgo.
En octubre de 2015, Jaime Palacios fue expulsado de la dirigencia de Morena en Sinaloa al hacer un ejercicio autocrítico que desde entonces advertía el deterioro del proyecto original de Nación que enarbolaba López Obrador. Alertó sobre el dislate de arropar a Jesús Estrada Ferreiro bajo siglas que postulaban rupturas con personajes y vicios que agravian a Sinaloa. Quién imaginó que el tiempo actual está por darle la razón.
Re-verso
Hoy son otros los apremios,
Que la sociedad les ordena,
Ya dejen de buscar premios,
En la tómbola de Morena.
El sectario Chapman
Cómo frustra que el Alcalde de Ahome, Manuel Guillermo Chapman, se quede con la intolerancia y soberbia de los políticos que son enemigos de las libertades. Está acumulando demasiados ataques a la libertad de expresión en el inventario de la Cuarta Transformación, en el ansia demencial por la unanimidad elogiosa de la prensa, creyendo ver lacayos en los periodistas en lugar de asumirlos como orientadores del cambio. Por qué fregados le cuesta tanto trabajo respetar a los demás.