El PAS sin Cuén: subsistir y olvidar
Aniversario sin justicia para el líder

OBSERVATORIO
17/08/2026 04:02
    La viabilidad del PAS en la elección del 6 de junio de 2027 está en la urgencia de que la Fiscalía General de la República esclarezca el crimen que le quitó la vida a Héctor Melesio Cuén Ojeda y se les aplique la ley a los culpables

    Preocupado y ocupado en ampliar su sobrevivencia política en la elección de 2027, el Partido Sinaloense da la impresión de olvidar la exigencia de justicia para su fundador, Héctor Melesio Cuén Ojeda, a quien asesinaron en la misma finca de Culiacán en la cual el 25 de julio de hace dos años fue emboscado y secuestrado Ismael “El Mayo” Zambada para ser llevado a la fuerza a Estados Unidos donde la justicia lo sentenció a cadena perpetua por delitos que constituyen narcotráfico. A nadie del PAS parece importarle que 750 días de impunidad son bastantes.

    El discurso electorero dominó en el evento del 14 aniversario de la fundación del partido, siendo lo más relevante el llamado a las bases para reactivarse ante la cada vez más cercana votación, y el exabrupto de que Robespierre Lizárraga Otero, el actual dirigente pasista y quizás el último de los leales a Cuén, diera a conocer que podría postularse a la gubernatura. “Podría ser yo en su momento jurídico, político, determinado”, declaró el último de los cuenistas.

    Pero el futuro del PAS no depende del homenaje que resalta la trayectoria política de su creador, de la posibilidad de un candidato propio que busque la titularidad del Ejecutivo estatal, ni de la alianza con partidos que desde un derrotismo anticipado postulan ir hasta con el diablo mismo, de ser eso posible, para quitarle el poder al principal opositor que es el Movimiento Regeneración Nacional. Ninguna de las tres quimeras contiene visos de factibilidad.

    La viabilidad del PAS en la elección del 6 de junio de 2027 está en la urgencia de que la Fiscalía General de la República esclarezca el crimen que le quitó la vida a Héctor Melesio Cuén Ojeda y se les aplique la ley a los culpables. Allí debería estar centrada la prioridad de las siglas morado para primero limpiar la imagen del partido y su creador, desligándolos de cualquier mácula de la narcopolítica tan de moda, condición indispensable para trazar la senda futurista del pasismo y el cuenismo, fuerzas que el tiempo se encarga de difuminar.

    La bandera a enarbolar por el partido y la familia del ex líder es la de conocer y llevar a sus últimas consecuencias la carpeta de investigación que la FGR dice que existe pero que nadie conoce. Todo se lo está dejando la institución ministerial a la imaginación, terreno fértil para la especulación, desde aquel día en que el acompañante de la víctima declaró ante la fiscalía estatal que a su jefe lo hirieron en un intento del robo de la camioneta y murió desangrado debido a la bala asestada en una arteria vital.

    El PAS es ahora un monumental signo de interrogación cautivo por las respuestas que calla la FGR. ¿Qué hacía Cuén en el sitio al que también acudió “El Mayo”? ¿Quién fabricó y para qué la primera versión del asesinato con el robo como móvil? ¿Quién o quiénes lo asesinaron y cómo murió? ¿Por qué la Fiscalía nacional le da alas a la rumorología al mantener en secreto todo lo relacionado con este homicidio? ¿A qué se debe que el PAS y la familia de Héctor Melesio no realicen la exigencia de justicia que corresponda a un hecho de tal magnitud? ¿La Oposición pretende la adhesión del pasismo para lucrar con el “petate del muerto” o en verdad cree que le aportará votos, aunque ya no cuente con las masas de la Universidad Autónoma de Sinaloa como estructura territorial y activismo sumisos?

    La otra entelequia tiene que ver en calcular que el Partido Sinaloense es el mismo sin Cuén. Por más que Acción Nacional, el Revolucionario Institucional y el Movimiento Ciudadano se peleen por llevarlo de acompañante en los comicios en puerta, sólo se trata de abultar las coaliciones con pleno conocimiento que los votos a sumar serán raquíticos. Tal pacto de “aliados” es meramente presencial para PRI, PAN y MC y convenenciero para el salvamento del registro del PAS.

    Inclusive para Robespierre Lizárraga, designado para que dé la cara por el partido y el cabecilla inmolado, el proceso electoral representa la oportunidad para que construya una carrera política suya y capitalice el liderazgo que le reditúa empatías y encrucijadas propias. La fidelidad a un proyecto y la aptitud para cruzar pantanos sin enlodarse son atributos muy indispensables en la política de hoy. El dilema de salvarse en lo personal o ser arrollado en la difícil resurrección pasista.

    Es decir, el crimen y la correspondiente inacción legal fueron relegados en las efemérides del partido y su gran tragedia. Unas dos mil personas traídas desde diferentes partes de Sinaloa se apegaron al programa cuidadosamente pensado para la celebración del aniversario, sin embargo, no parecían asistir a lamentar la muerte del “maestro” sino al ritual restaurador de “muerto el rey, viva el rey”.

    Reverso

    Es que nadie le vería bien,

    al PAS que en pleno declive,

    olvide la justicia a Cuén,

    por buscar cómo sobrevive.

    ¿Sacrificar a Zamora?

    El Diputado federal Mario Zamora Gastélum sigue haciendo su luchita tanto en la Ciudad de México, Estados Unidos y Sinaloa para ser el candidato del PRI al Gobierno del Estado y el sábado hizo acto de presencia en el evento de aniversario del PAS, perfilándose a encabezar la eventual coalición, pero el dirigente priista, César Emiliano Gerardo Burgos, propuso que todos los aspirantes del bloque anti Morena se midan en materia de aceptación social y quien resulte mejor evaluado reciba la postulación. ¿Estaría dispuesto Zamora a ceder su lugar en la boleta electoral a otra u otro que lo supere en la intención del voto?