El poeta del piano

ÉTHOS
04/07/2026 04:00
    Vivió pocos años, 1810-1849, pero Frederic Chopin dejó un inmortal legado de exquisita sensibilidad, envuelto en una honda melancolía por su natal Polonia.

    Frederic Chopin, figura central del romanticismo, escribió obras que alcanzan un gran virtuosismo emocional y poético en el piano. Vivió pocos años, 1810-1849, pero dejó un inmortal legado de exquisita sensibilidad, envuelto en una honda melancolía por su natal Polonia. Radicó en París y escribió una enorme obra para piano, varios estudios y dos conciertos para piano y orquesta, cuando contaba con 20 años.

    Íñigo Pirfano recomendó escuchar el segundo movimiento -Larghetto- del segundo concierto para piano y orquesta, que suscitó la admiración de Schumann y de Liszt, el cual “fue inspirado por la pasión que el compositor sentía por una joven estudiante de canto del Conservatorio de Varsovia. El sentimiento le duró unos seis meses, sin que llegara a cruzar una sola palabra con ella”. La dama en cuestión era la soprano Konstancja Gładkowska.

    Al escribir a su amigo Tytus Woyciekowski, Chopin explicó este movimiento íntimo y romántico: “No pretende crear un efecto poderoso, sino más bien un romance, tranquilo y melancólico. Debe dar la impresión de alguien que mira con ternura hacia un lugar que evoca mil recuerdos felices. Es una especie de ensoñación a la luz de la luna en una hermosa tarde de primavera... Involuntariamente, algo ha entrado en mi cabeza a través de mis ojos y me gusta acariciarlo”.

    George Sand precisó sobre Chopin: “Era hombre de mundo por naturaleza, no de un mundo demasiado oficial y numeroso, sino del mundo íntimo, de los salones de veinte personas, de los momentos en que la mayoría ya se ha ido y en que los íntimos se agrupan en torno del artista para arrancarle con cariñosa insolencia lo mejor de su inspiración. Era entonces cuando él daba todo su genio y su talento”.

    ¿Me subyuga y seduce la poesía del piano?