El proceso de Cristo

ÁGORA CIUDADANO
02/04/2026 04:01
    Hoy, en distintos contextos, seguimos viendo casos donde el debido proceso se debilita, donde la presión social o política influye en las decisiones, y donde la justicia corre el riesgo de convertirse en un instrumento, no en un fin.

    En esta ocasión me tomaré la libertad de hablar sobre un libro que tengo muchas semanas santas queriéndolo hacer: “El proceso de Cristo”, de Ignacio Burgoa Orihuela, que ofrece una lectura distinta de un hecho ampliamente conocido: el juicio de Jesús.

    Más allá de lo religioso, lo analiza como un proceso jurídico. Y lo que encuentra es preocupante: un procedimiento lleno de irregularidades.

    Desde la detención, se vulneraron principios básicos. Se llevó a cabo sin garantías, sin una defensa real y bajo una clara intención de condenar desde el inicio. No se buscaba justicia, sino validar una decisión previamente tomada.

    El proceso estuvo influenciado por intereses, presiones y conveniencias. La autoridad, lejos de actuar con imparcialidad, terminó cediendo. La figura de Poncio Pilato refleja con claridad un problema que sigue vigente: saber qué es lo correcto, pero no sostenerlo.

    Este análisis no es un ejercicio histórico aislado. Hoy, en distintos contextos, seguimos viendo casos donde el debido proceso se debilita, donde la presión social o política influye en las decisiones, y donde la justicia corre el riesgo de convertirse en un instrumento, no en un fin.

    La obra de Burgoa Orihuela deja una idea clara: la justicia no se define sólo por las leyes, sino por la forma en que éstas se aplican.

    El llamado es simple, pero profundo: cuidar el debido proceso no es un tecnicismo, es una garantía de libertad.

    Porque cuando la justicia se somete, deja de ser justicia, quizá tantos años después podamos aprenderlo.

    PD. Espero que esté pasando unos días de descanso; si es en familia, mucho mejor.