En las tragedias no hay partidos

    Gobernar es una gran responsabilidad que va mucho más allá de trabajar para una gran ciudad y del proceso de movilidad permanente que representa una vida dedicada al ejercicio del poder público, y Claudia Sheinbaum se enfrenta a una de las pesadillas de todo aquel que ejerce unas pocas o unas muchas tareas de Gobierno: la pesadilla de la tragedia.

    Ante la tragedia que se presenta, se deben establecer prioridades y asumir responsabilidades, en su justa dimensión; lo primero es la atención integral y sin límite a las víctimas, hay que atenderlas, poner a su disposición un trabajador social y un sicólogo, quienes tengan la capacidad de resolver hasta los problemas simples que sufren las familias de los muertos y heridos.

    Quienes hemos tenido bajo nuestra responsabilidad una dependencia, y hemos debido apoyarnos, con absoluta confianza, en decenas de colaboradores para supervisar el día a día del funcionamiento de la institución, estamos en alerta las 24 horas del día, hasta mientras dormimos, como decían nuestros mayores, “me mantengo en el susidio”. Pero cuando la responsabilidad es tan grande como la misma Ciudad de México, debe resultar agobiante el desempeño de la labor pública.

    La única manera de enfrentar el trabajo es contar con colaboradores de plena confianza, de capacidad probada y responsabilidad indiscutida; son colaboradores elegidos no como un premio por su amistad o acompañamiento, sino porque tienen la capacidad necesaria para desempeñar el puesto que se les ha asignado.

    Quien acepta ser subalterno en un puesto de alta responsabilidad, en una ciudad como la capital de México, debe tener la certeza de que es inevitable que una tragedia ocurra en su turno; y quien desempeña un puesto como subalterno en áreas de gran cantidad de imponderables, sabe a ciencia cierta que si se le escapa un detalle, y por ahí llega la tragedia, debe pedir licencia y ponerse a disposición de la autoridad investigadora, y quien lo nombró debe también ponerlo a disposición de la autoridad si así se requiere. No hay opción.

    Por eso me sorprendí cuando Sheinbaum no separó de inmediato a la directora del Sistema de Transporte Colectivo que hacía la labor de gerente del Metro, ni a todos sus colaboradores, responsables del funcionamiento cotidiano y permanente del sistema de movilidad urbana más grande del país.

    Hoy sabemos que en 2016 se contrató a dos empresas, una española y la otra francesa, para que se hicieran cargo de la supervisión y mantenimiento permanente de la Línea 12 del Metro, sin la participación de algún responsable directo del sistema de movilidad, así que la investigación sobre la responsabilidad, por comisión u omisión, de la tragedia de la Línea 12 debe extenderse inmediatamente a los encargados del mantenimiento de la Línea.

    Existen toda una serie de protocolos que deben seguirse para investigar y encontrar las causas de una tragedia de esta naturaleza, y seguramente se encontrarán, pero también existen las responsabilidades cotidianas, sistemáticas, los protocolos diarios y la revisión permanente de las áreas que podrían ser consideradas de riesgo, y en un sistema de transporte como la Línea 12, cada Metro puede ser de riesgo, por lo tanto cada Metro de la línea debe revisarse y recibir mantenimiento preventivo y correctivo.

    Ciertamente hay buitres carroñeros politizando y aprovechando la tragedia para ganar unos cuantos votos, y son hasta capaces de festejarla, como lo están haciendo en línea y en las redes sociales, pero siempre habrá riesgos en un sistema de movilidad tan grande y puede suceder lo que sucedió, y quien acepta un puesto con tal responsabilidad, quien acepta un contrato de este tamaño, no tiene escapatoria; lo primero que debe hacer es entregar el puesto y después ponerse a disposición de la autoridad.

    Es mi opinión que Claudia Sheinbaum está obligada a separar inmediatamente del empleo a la directora del sistema de movilidad, y realizar todos los trámites y exigencias indispensables para que los encargados de mantenimiento de las empresas contratadas queden de inmediato a disposición de la autoridad investigadora.