En Morena, difícil sucesión en Sinaloa
En Año Nuevo, la guerra política rancia

OBSERVATORIO
05/01/2026 04:02
    Pero antes de las grandes definiciones en ambos campos de batalla, el de Morena y el de los adversarios, sucederán connatos de hostilidades que según como sean operados impactarán en la decisión del voto el 6 de junio de 2027

    A como andan los aceleramientos de partidos y aspirantes en Sinaloa, a partir de esta semana sonarán los tambores de la guerra política que marcarán la cuenta regresiva en dos frentes: uno en las huestes del Movimiento Regeneración Nacional donde la mujer o el hombre que obtenga la candidatura prácticamente tendrá en su haber la jefatura del Poder Ejecutivo y, dos, la Oposición que dirimirá alianzas ya sea entre siglas de antemano derrotadas o con el régimen de la Cuarta Transformación, a sabiendas de lo duro que les significa continuar fuera de la nómina oficial.

    Pero antes de las grandes definiciones en ambos campos de batalla, el de Morena y el de los adversarios, sucederán connatos de hostilidades que según como sean operados impactarán en la decisión del voto el 6 de junio de 2027. Más allá de la estrategia de la distracción a la que se refiere Noam Chomsky cuando la atención se le quita a lo esencial y se posa en lo trivial, aquí ya está a la vista de todos el germen de los conflictos.

    Con dos Generales moderando las discordias, la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo en lo nacional y el Gobernador Rubén Rocha Moya en lo estatal, podrá corroborarse en las próximas semanas, de aquí a marzo en corto plazo, o de enero a junio a mediano período, si avanza la expectativa cuatroteísta similar a la del viejo Partido Revolucionario Institucional donde las elecciones se ganaban mucho antes de que cayera el primer voto en las urnas.

    En Morena, donde se supone que las encuestas adelantan que sea quien sea la candidata o el candidato ya tiene asegurada la mayoría de los sufragios, se prevé la más feroz lucha por el poder, al menos hasta antes que se defina si el abanderado a la Gubernatura será mujer u hombre. La alternancia de género, la cual hasta Rocha Moya ha dado por hecho, no está garantizada al tratarse de un precepto idóneo y no de alguna cláusula intocable.

    Ya se sabe que en caso de ser candidata la pelea estará entre la Senadora Imelda Castro Castro, la Diputada local María Teresa Guerra Ochoa y, tercera en discordia, la Alcaldesa de Mazatlán, Estrella Palacios Domínguez. No hay más en este triduo femenino que según las encuestas publicadas a la fecha lo encabeza la oriunda del municipio de Sinaloa, pero tal desenlace estaría firme si la veleidosa política cuatroteísta fuera ajena a las aguas lodosas de las pasiones descarriadas.

    En el otro escenario que tiene que ver con el viraje hacia un candidato a Gobernador de Sinaloa, las posibilidades se reducen al dúo que integran el Senador Enrique Inzunza Cazarez y el Alcalde de Culiacán, Juan de Dios Gámez Mendívil, dos hombres de todas las confianzas de Rocha y entre quienes no habría dificultad en si uno u otro blande la bandera guinda en el ya cercano proceso comicial por el relevo en el timón de la nave sinaloense que, por cierto, flota en aguas tan turbulentas que cualquier soplo de inestabilidad constituye peligro de zozobra.

    Mientras tanto, la probable alianza con el PRI de los partidos Acción Nacional, Sinaloense, y Movimiento Ciudadano, que hoy en día es simple conjetura de factibilidad sujeta a que limen enormes pugnas que los separan, comienza a jalar la atención de posibles candidaturas como son los casos de la Senadora priista Paloma Sánchez Ramos, la Diputada local panista Roxana Rubio Valdez, y la también legisladora pasista Angélica Díaz viuda de Cuén.

    En este eventual bloque antimorenista la misoginia política es el enemigo por vencer pues se aprestan a demoler la alternancia de género las aspiraciones del priista Mario Zamora Gastélum, el panista Eduardo Ortiz Hernández y el emecista Sergio Torres Félix. Es decir, según sea la posibilidad de llegar a acuerdos relevantes en Sinaloa respecto a diferencias, machismos y demás codicias que dispersan, la Oposición podría armar la propuesta que al menos le permita recuperar posiciones perdidas en las votaciones constitucionales de 2018, 2021 y 2024. Dejar de estar en la marginalidad electiva también es opción dignificante.

    Sin embargo, el reto que plantea el año que inicia representa un desafío crucial para los sinaloenses. El intríngulis de partidos y pretensos les corresponde resolverlo a las cúpulas del poder donde las avideces ocultan ignominias detrás de tramposas envolturas de reluciente oropel. A los ciudadanos compete impedir que la crisis de la confianza nos pille vulnerables frente a la otra gran embestida que viene: la guerra de la manipulación política.

    Reverso

    Que sean estos días nuevos,

    tijeras que corten los males,

    para talar en los relevos,

    a los políticos banales.

    Barruntos de 2026

    Debe ser muy valiente el año recién llegado como para animarse a venir cuando el crimen organizado implanta el terror y la desesperanza a lo largo y ancho del País, como en los casos de Sinaloa que no ve que ocurra el cese de la guerra librada al seno del cártel local del narcotráfico, y de Jalisco donde en menos de una semana asesinan a los empresarios Alberto Prieto Valencia, dedicado al comercio y renta de bodegas en el Mercado de Abastos de Guadalajara, y Adrián Corona Radillo, del ramo tequilero. Ojalá que aquí se rompa el dicho que dice que por la víspera se conoce al Santo y domine el unánime parabién del ¡Feliz Año Nuevo!