En narcoguerra, agenda conjunta de paz
Rocha: con la 4T foto; con Sinaloa pacto

OBSERVATORIO
28/10/2024 04:02
    La política como celada que propone mayor caos en un entorno de anarquía es correctamente descifrada por la ciudadanía que deletrea la intención de demoler lo fundado en la ley para instalar allí lo ilegítimo.

    A esa parte de Sinaloa que al margen de oportunismos políticos, solicitudes de revocación de mandato, intrigas que cada vez con mayor claridad exponen las intenciones de derribar a un régimen emanado de la democracia y fundado en la Constitución, para que así los poderes de facto dominen en todo y sobre todo, debe atender el Gobernador Rubén Rocha Moya en el contexto de narcoguerra que continúa dispersando miedo y tomando el control de la conversación pública. Mientras proceden a desenmascararse por sí mismos los apetitos que se alimentan de la sangre de la violencia, el Mandatario estatal está obligado a fortalecerse con el referéndum en torno suyo de ciudadanos y sectores que exigen paz, así a secas, sin adjetivos derrocadores.

    Está bien que los senadores y diputados federales del Movimiento Regeneración Nacional se aglutinen en apoyo a Rocha, sin embargo, el objetivo de la pacificación de corto y de largo plazo necesita de la intervención de más actores y factores de la estabilidad: los que generan riqueza y empleos, las voluntades de liderazgos apartidistas que luchan por la restauración de la seguridad pública, y la ciudadanía que desea abandonar, ya, los encierros, toques de queda y la parafernalia tramposa de “quítate tú para ponerme yo”.

    Podría llamársele pacto social o como sea al consenso que, sin duda, debe encabezar el Gobernador y comprometerse a cumplir la agenda definida bilateralmente para contener a los generadores de violencia en esta jornada que se acerca a los dos meses de barbarie. El punto de partida de reconocer el problema tal cual es y la sencillez de pedirles ayuda a los sinaloenses marcará el mejor punto de arranque hacia las soluciones.

    Hay liderazgos sociales, económicos y hasta políticos que lo que menos desean es estar de brazos cruzados viendo cómo el conflicto interno en el Cártel de Sinaloa procede a abarcar y asfixiar todos los espacios legítimos para los quehaceres humanos. Allí estaría la clave del proceso de corto y largo plazo tendiente a volver a respirar paz en atmósferas permanentes de legalidad, orden, respeto y desarrollo. Son las manos extendidas, ánimos a favor de la concordia, el codo a codo cívico, que Rocha Moya debe ver y aceptar.

    Lo de la revocación de mandato que el 24 de octubre solicitaron panistas y ex panistas ante el Instituto Electoral de Sinaloa es algo que ya está en los planes incluso del Gobernador, quien creó esa figura legal de revisión de cuentas a medio sexenio, misma que de ser o no utilizada para nada alteraría el estado actual de cosas. Lo que encabezaron Raúl Ibáñez Márquez, Rafael Morgan Ríos y Luis Ángel Solano Guatimea, posee los máximos rasgos de politización en medio de una situación delicada que lo menos que necesita es el cobro de facturas partidistas o la prolongación de la campaña por la Gubernatura que el PAN estuvo bastante lejos de ganar en 2021.

    Y tiene razón la presidenta de Acción Nacional en Sinaloa al alzarse el mismo día, jueves por cierto, con la postura mesurada frente al ala del partido que aún reeditando los 150 mil votos que obtuvo en la elección del reciente 2 de junio no alcanzaría en el planteamiento de quitar a Rocha del Gobierno. La frase demoledora de Roxana Rubio no tiene pierde: “si no les gusta el gobierno de Rocha, yo los invito a este 2027 a darle el voto de castigo a Morena, pero ahorita, por favor, lo más importante es estabilizarnos como Sinaloa”.

    Es decir, la política como celada que propone mayor caos en un entorno de anarquía es correctamente descifrada por la ciudadanía que deletrea la intención de demoler lo fundado en la ley para instalar allí lo ilegítimo. Ese extraño planteamiento de delincuencia organizada accediendo al Gobierno por medios bárbaros, exhibe a un pequeño segmento en agravio de mayorías pacíficas y sensatas. ¿En verdad les cuesta tanto trabajo pausar las codicias de poder y formarse al lado de la sed generalizada de paz?

    El caso es que la mayoría de Morena y aliados en el Congreso de la Unión sí es útil para darle ánimos a Rocha y que éste resista en el bucle de la narcoguerra que le tocó en su sexenio y que cualquier sinaloense había calculado que ocurriría tal cual es cuando a Ismael “El Mayo” Zambada se le anulara como factor de la interlocución pacificadora dentro de su Cártel o en el organigrama del narcotráfico nacional e internacional?

    Pero los senadores y diputados federales deben ir más allá de la foto del respaldo y dar señales de cómo contribuirán a la recuperación de la seguridad pública y la construcción de paz duradera. En Sinaloa esa labor la hace María Teresa Guerra, presidenta de la Junta de Coordinación Política del Congreso del Estado, al sostener reuniones con empresarios y líderes de opinión llevando la propuesta de unidad social para salvarnos entre nosotros y con nosotros. La tarea inmediata que deberán hacer los legisladores federales y estatales es clara: por lo menos triplicarle al Gobernador los recursos de que dispondrá en 2025 para la seguridad pública y procuración de justicia.

    ¿Y Rocha? Está haciendo lo adecuado al reunirse con la Secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, para reforzar la coordinación federal con lo estatal en los operativos que se han tardado en concretar la suficiente seguridad pública . Ahora le debe meter mayor empeño a unificar en Sinaloa los afanes por la paz porque entre más sociedad tenga a su lado es mayor la posibilidad de que salgamos pronto de la narcoguerra en curso.

    Reverso

    A un pueblo harto de violencia,

    En lugar de liebre le dan gato,

    Pues la revocación de mandato,

    viene a colmarnos la paciencia.

    Desorden y civilidad

    Sin policías municipales ni de tránsito el comportamiento de automovilistas y peatones le da forma en Culiacán al experimento social que nos educa en materia de movilidad urbana. Las largas filas de automóviles fluyen al final de cuentas aunque toma más tiempo y nos enseña que no llega primero el que suena el claxon o el cafre que circula por los acotamientos, sino el que se levanta más temprano para llegar a tiempo a los lugares que va. Sí sabíamos que la ciudad ya no soporta tan enorme carga vehicular y de pronto aprendimos a ordenarla nosotros mismos.

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