En Sinaloa, ley del hielo para Monreal. En aprietos amloístas por el ‘destape’

OBSERVATORIO
    Desde hace meses Monreal ha recorrido el territorio nacional presentándose como amortiguador de las políticas duras de López Obrador. Se dice promovente de la reconciliación mexicana, reconoce la legitimidad arbitral del Instituto Nacional Electoral al grado que le solicita a este órgano que organice la elección del candidato de Morena y ofrece la interlocución con las universidades públicas para que la 4T no les afecte la autonomía. Poco a poco se mueve hacia el extremo opuesto al de AMLO y procede a convertirse en paria y damnificado del que hasta hoy es su propio partido político.

    Ya se preveía que Ricardo Monreal Ávila va, a las buenas o a las malas, por la candidatura presidencial del Movimiento Regeneración Nacional o si no la de cualquier otro partido, brincándose las trancas que deba saltar y en caso de ser necesario hasta saliéndose del redil de la Cuarta Transformación. Lo que se desconoce aún es si la red de alianzas que el zacatecano tejió en Sinaloa y todo México le acompañará en esta aventura o lo dejará solo cuando Andrés Manuel López Obrador diga la última palabra. Bueno, sí se sabe, pero nadie lo quiere decir.

    Monreal está poniendo a prueba la trama de relaciones que tiene a lo largo y ancho del País. En Sinaloa, es del conocimiento público, empujó la llegada de Rubén Rocha Moya al Gobierno del Estado y cuenta también con la adhesión del Partido Sinaloense y del creador de éste, Héctor Melesio Cuén Ojeda. De ser el abanderado guinda en 2024 tendrá el respaldo de la mayoría de los alcaldes como son los casos de Gerardo Vargas Landeros en Ahome y Luis Guillermo Benítez Torres en Mazatlán. Y también de parte del sector empresarial soterrado.

    Sí contará con la cooperación de la legión guinda de Sinaloa siempre y cuando lo “bendiga” López Obrador o se olvide de crear una rebelión contra quien designe el gran elector así se trate de Marcelo Ebrard Casaubón, Claudia Sheinbaum Pardo, Adán Augusto López Hernández u otros. Únicamente en el caso de ser el candidato de AMLO a Monreal lo espera aquí el enorme edredón político y financiero que ya está listo para arroparlo, pero impensable que los tótems morenistas locales se la jueguen con él en otras circunstancias.

    Lo cierto es que la dubitación que muestra el principal habitante de Palacio Nacional al dejar al ex Gobernador de Zacatecas fuera de la triada sucesoria, pone a dudar al resto del hoy partido de Estado. Todos saben que si no resulta favorecido por Morena Monreal buscará de inmediato la postulación de siglas de las cuales ya ha sido beneficiario como son los casos del Revolucionario Institucional, De la Revolución Democrática, del Trabajo y Movimiento Ciudadano.

    Ya existe la decisión sinaloense previsoria por si acaso Ricardo Monreal empuña el hacha de guerra contra el partido que lo adoptó y ahora lo trata como un bastardo. Le agradecerán los servicios, apoyos y estrategias obsequiados a la 4T que lidera Rubén Rocha, sin probabilidad de que se traicione la lealtad con López Obrador. Hasta en caso de que AMLO quiera emular al Calígula de la Roma de principios de la era Después de Cristo que nombró cónsul a su caballo, y decida el tabasqueño postular a una cabra del rancho La Chingada, figurativamente hablando, el establishment local se la rifará con el de Macuspana.

    Por eso después del pronunciamiento de Zacatecas del domingo 22 de mayo, Monreal está convertido en un problema interno para Morena e igualmente para el bloque de gobernadores, alcaldes, diputados y senadores que lo acompañarían. Es una complicación para Rocha Moya y aquellos que son buenos camaradas de Senador y aspirante presidencial preparan el plan alterno por si le tienen que decir que siempre no.

    Desde hace meses Monreal ha recorrido el territorio nacional presentándose como amortiguador de las políticas duras de López Obrador. Se dice promovente de la reconciliación mexicana, reconoce la legitimidad arbitral del Instituto Nacional Electoral al grado que le solicita a este órgano que organice la elección del candidato de Morena y ofrece la interlocución con las universidades públicas para que la 4T no les afecte la autonomía. Poco a poco se mueve hacia el extremo opuesto al de AMLO y procede a convertirse en paria y damnificado del que hasta hoy es su propio partido político.

    Ahora llegó más lejos al presentar atisbos del proyecto de Nación con el que pretende ser el candidato de Morena a la Presidencia, donde considera como principales desafíos la educación, salud, cambio climático, medio ambiente, empleo, bienestar, seguridad pública y para alcanzarlos apela a la unidad de los mexicanos. ¿Está reprobando a López Obrador cuando propone profundizar el proceso de transformación de las instituciones y la democracia y redimensionar la reconciliación nacional con el concurso, diálogo y el acompañamiento de todos los sectores?

    Así se mueve la nomenclatura morenista estatal y nacional a las horas de que Monreal se adelantó en revelar los sueños sucesorios a pesar de ser el menos mencionado, quien sabe si el menos preferido, del Presidente. El autodestape trae implícito el miedo a que trasmute a factor de inestabilidad nacional cuando el gobierno de López Obrador transite por la etapa más difícil que es la previa a la entrega de la banda del poder al sucesor o sucesora.

    Por lo pronto, de aquí a que se sepa si son peras o son manzanas, está prohibido hablar desde posiciones del Gobierno estatal en cuanto a adhesiones o separaciones del proyecto político de Monreal, del cual los funcionarios deberán apartarse como se alejan de la aguamala en las playas y entran a las olas hasta que la marea lo permite. El que se queme que con su hielo se cure.

    Reverso

    Ya puso a dudar a su gente,

    Con la temeraria ocurrencia,

    De pelear por la Presidencia,

    Sin el ‘dedazo’ del Presidente.

    Preguntándole al sordo

    Si el Gobernador Rubén Rocha Moya ordenó abrir a concurso la adquisición de refacciones para la reparación del sistema estatal de semaforización, que en una primera etapa costará 18 millones de pesos, ¿cuál es la razón por la que el Alcalde mazatleco, Luis Guillermo Benítez Torres, decidió asignar sin licitación el contrato de compra de luminarias para el alumbrado público, por un monto de 400 millones de pesos? De esto hablaremos hoy a las 10 de la mañana en el panel ciudadano “Riesgo de las Adjudicaciones directas: caso de estudio luminarias de Mazatlán” que se transmitirá por la página en Facebook de Observatorio Ciudadano de Mazatlán.

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