Energéticos

01/04/2026 04:00
    La guerra entre Estados Unidos-Israel contra Irán, a medida que se prolonga, pone cada vez mayor presión sobre la economía global. Irán no es la indefensa Palestina, que ha sido atacada sin piedad por el sionista Netanyahu y Donald Trump. En Irán se toparon con un país que tiene medios para resistir y prolongar la guerra y, además, tiene el control del Estrecho de Ormuz, es decir el dominio sobre el flujo y reflujo del tránsito del petróleo y sus precios.

    Mientras se intensifica la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, también se encarece el precio de la gasolina, lo que amenaza con constituirse en una crisis energética global. La razón es que Irán tiene el control del estratégico estrecho de Ormuz, en el Golfo Pérsico, y por allí pasa casi una tercera parte de la producción mundial de petróleo. Además, los principales países productores del Medio Oriente (Arabia Saudita, Irak, Kuwait) son la base del “petrodólar”, la divisa con la que se realizan las operaciones comerciales en esa región y que apuntala al dólar como la moneda fuerte en el comercio petrolero. La enérgica respuesta que ha dado Irán toca áreas sensibles, económicamente hablando, en la región. Después de esta guerra, el Medio Oriente seguramente no va a ser el mismo.

    Hacemos votos porque pronto se logre un alto al fuego en esa guerra que está tocando puntos sensibles de la economía global. Una escalada mayor en la guerra que actualmente libran Estados Unidos e Israel contra Irán pondría en serios predicamentos a los países de todo el globo, por la falta de energéticos.

    En medio de esta crisis mundial, que se empieza a sentir por la escasez de gasolina en muchos países del mundo, en Cuba se vive una catástrofe, como consecuencia del bloqueo económico impuesto a ese país por parte de Estados Unidos. Ese bloqueo no es nuevo, ha durado más de 50 años y últimamente se ha agudizado con motivo de que la gasolina que Cuba compraba de Venezuela ya no llega a la Isla, desde el secuestro y encarcelamiento, en una prisión de los Estados Unidos, del Presidente Maduro. Desde enero se suspendió la venta de gasolina a Cuba y, sin gasolina, no hay transporte ni funcionan las plantas eléctricas, vitales para la de por sí débil y golpeada economía cubana.

    Durante los gobiernos bolivarianos, en Venezuela, Cuba era un cliente permanente en la compra de combustibles, y tenía resuelto el abasto de gasolina. Después de la caída del Presidente Maduro, Venezuela dejó de vender gasolina a Cuba, entrando la Isla en una crisis de pronósticos reservados.

    El Canciller mexicano, Juan Ramón de La Fuente, sostuvo la continuidad del apoyo de México a Cuba, al afirmar que “continuaremos prestando toda la ayuda humanitaria que sea posible al pueblo cubano”, pues dijo “son tiempos de solidaridad”. Sus pronunciamientos ocurren mientras la Isla enfrenta duras presiones de Estados Unidos, entre ellas el aumento de sanciones y restricciones en el suministro de combustibles.

    La declaración del titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores se dio durante su participación en el Foro de Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC)-África, celebrado en Colombia, con la presencia del Presidente Gustavo Petro y delegados de naciones latinoamericanas y africanas. De la Fuente resaltó las afinidades históricas de México con los países de América Latina y África, afirmando la necesidad de impulsar “una cooperación basada en el respeto mutuo”.

    Al referirse al contexto internacional, afirmó De La Fuente que se vive uno de los escenarios más complejos de las últimas décadas, y retomó el diagnóstico planteado por el Presidente brasileño Luis Ignacio Lula da Silva sobre las actuales tensiones geopolíticas, la crisis climática global y la inseguridad alimentaria. Ante ello, sostuvo que “México reitera la importancia del multilateralismo y defiende el principio de la no intervención, así como la solución pacífica de los conflictos”. En este marco, reiteró la postura de México frente a Cuba de continuar con el apoyo humanitario a este país hermano.

    La guerra entre Estados Unidos-Israel contra Irán, a medida que se prolonga, pone cada vez mayor presión sobre la economía global. Irán no es la indefensa Palestina, que ha sido atacada sin piedad por el sionista Netanyahu y Donald Trump. En Irán se toparon con un país que tiene medios para resistir y prolongar la guerra y, además, tiene el control del estrecho de Ormuz, es decir el dominio sobre el flujo y reflujo del tránsito del petróleo y sus precios.

    Esperemos que Estados Unidos e Israel aprendan la lección, y no se empeñen en imponer un hegemonismo unilateral en la región, como hicieron durante todo el largo periodo de la Guerra Fría. Ahora el mundo es multilateral y la vía del acuerdo político para la solución de conflictos sigue siendo la mejor manera de sentar una paz duradera entre las naciones y entre los individuos.

    Hacemos votos porque la paz llegue a la estratégica región del Medio Oriente. Es mejor un buen arreglo que un mal pleito.