Escuinapa: policías, no Kamikazes
Desidias en ataques a la DSPyTM

OBSERVATORIO
13/04/2026 04:02
    A los policías de Escuinapa les asiste la razón al dimitir a la corporación sabiendo que si permanecían allí les espera una muerte casi segura y ninguna garantía se les ofreció para continuar en funciones conservando la integridad física, emocional y profesional.

    Debe procesarse de manera correcta la situación que enfrenta la seguridad pública en Escuinapa, que obligó a 32 elementos de la Policía Municipal a retirarse de la corporación, porque del correcto manejo de esta crisis podrá atenderse al resto de la franja de Sinaloa cuyas instituciones de protección a la ciudadanía padecen la debilidad táctica frente a la gran capacidad ofensiva de las facciones del narcotráfico en guerra. Lejos de tratarse de un asunto para memes o bromas, es el reflejo de la realidad que rebasa a quienes toman decisiones en el Gobierno.

    Veamos el origen de la dimisión de los agentes preventivos como el alto riesgo y la no menor indefensión que emergió cuando el 1 de abril murieron cuatro integrantes de la corporación en una emboscada tendida por criminales en la comunidad de Tecualilla, y una semana después, el 8 de abril, otro miembro de la Dirección de Seguridad Pública y Tránsito Municipal fue asesinado al llegar a su casa en la cabecera municipal.

    Con tales ataque de los sicarios enderezado contra policías municipales nadie puede atribuir la desbandada en la DSPyTM de Escuinapa a un acto de deserción porque se trata sin lugar a duda de un episodio de sobrevivencia ante la posibilidad de que la agresión directa avanzara a más víctimas. Ningún ser humano con un hogar a su cargo hubiera actuado distinto en la encrucijada del cumplimiento del deber a costa de sacrificar la vida y dejar en desamparo a la familia, o proceder a la retirada fundada en el instinto de permanencia.

    Sin embargo, importa anotar que de parte de la estrategia federal y estatal implementada en la zona de la narcoguerra nada se ha informado de por qué los cuatro policías de Escuinapa ultimados primer día de abril, entre éstos el director operativo de la corporación, Esteban Gutiérrez Mazariego, salieron a labor de vigilancia sin el apoyo de soldados, guardias nacionales y efectivos estatales preventivos. ¿Quién les ordenó ir a Tecualilla donde la delincuencia pelea por el control de ese territorio?

    Luego vino la muerte violenta del quinto elemento municipal y fue hasta entonces que la Secretaría de Seguridad Pública estatal ordenó el establecimiento en Escuinapa de una Base de Operación Interinstitucional, en el erróneo procedimiento de reacción hasta que suceden hechos de alto impacto y las correspondientes consecuencias irremediables.

    Las autoridades escuinapenses, sobre todo el Alcalde Víctor Manuel Díaz Simental, han reportado recurrentemente la alta peligrosidad para policías municipales y ciudadanía en general por la recurrente actividad del crimen en el ribete violento que integran Concordia, Rosario y Escuinapa. ¿Hubo oídos sordos? ¿El Ejército, Marina y Policía Federal desestimaron la gravedad de las circunstancias?

    Y ni siquiera el Gabinete de Seguridad necesitaba de mayores informes para crecer la presencia de fuerzas armadas pues en el municipio en el cual renunciaron en masa los policías habían ocurrido al menos dos ataques con explosivos contra las instalaciones de la DSPyTM, al mismo tiempo que noches y días enteros esos artefactos estremecieron a la tierra de los tamales barbones creando atmósferas lindantes con el terrorismo.

    Es decir, a los policías de Escuinapa les asiste la razón al dimitir a la corporación sabiendo que si permanecían allí les espera una muerte casi segura y ninguna garantía se les ofreció para continuar en funciones conservando la integridad física, emocional y profesional. Darle seguridad a la población se convirtió en el juego de la ruleta rusa con pistolas que tienen las balas completas en el tambor de los revólveres.

    Entonces, nadie tenemos derecho a ver el caso de la renuncia en masa de policías de Escuinapa como un tema de cobardía. Ellos declinaron al ingreso económico que era la fuente lícita de sustento familiar cuando la actitud humanitaria del Estado debió ofrecerles el sueldo durante el proceso que deberá correr hasta que haya condiciones para que la Policía pueda retomar sus obligaciones. Y que la coordinación federal y estatal de la seguridad pública se haga cargo de resolver las omisiones que operaron en la cruel agresión en cadena contra la DSPyTM.

    La gravedad del contexto aconseja que a las familias de los policías caídos en el cumplimiento del deber se les otorguen apoyos a los que por Ley tienen derecho, mientras que a los agentes que pese al alto riesgo prosiguen en la corporación municipal el Estado debe subsanarles el abandono y multiplicarles el acompañamiento oficial.

    Reverso

    Ninguno en su sano juicio,

    Blande la azul vestimenta,

    Para marchar al sacrificio.

    Directo en la guerra cruenta.

    Maíz y buena voluntad

    Dos actitudes de buena fe convergen en otro intento por encontrarle soluciones a la crisis en ciernes porque comenzó la cosecha de maíz y los productores del grano necesitan de la certidumbre de que este cultivo sea redituable y borre el riesgo de que dejen de labrar la tierra porque en vez de progreso les significa ruina. Los labriegos liberaron las casetas de cobro de peaje que mantuvieron tomadas durante seis días y el Gobernador Rubén Rocha Moya los acompañará a una mesa de negociaciones con el Gobierno federal, en la Ciudad de México. Maiceros y Mandatario dan así el primer paso hacia el acuerdo y falta que la Presidenta Claudia Sheinbaum ponga la parte que le corresponde para que el conflicto halle una solución razonable y permanente.