Desde que el ser humano decidió vivir en sociedad, se hizo evidente la necesidad de una ética que regulara su comportamiento. Con claridad, descubrió que no debe vivir y actuar de manera egocéntrica, pues se requiere dar lo mejor de cada persona en aras de perfeccionar la vida en comunidad.
Aristóteles escribió un conocido tratado dedicado a su hijo, que tituló “Ética a Nicómaco”, donde le ofreció un amplio panorama del buen ser y su correspondiente buen obrar. A partir de ahí, muchos otros filósofos y pensadores centraron su reflexión en la ética y elaboraron manuales al respecto.
Sin embargo, Gastón Soublette, quien nació en Antofagasta, fue maestro de filosofía en la Universidad Católica de Chile y tiene 96 años, lamentó el declive de la ética, de la sabiduría y del sentido de la vida en la actualidad, en entrevista ofrecida a La Tercera el año pasado.
Indicó que con el fenómeno del alud digital ya no hay sabiduría, sino solamente información: ““Hoy día vivimos apurados, alienados por las formas de vida del paradigma civilizado que tenemos y no hay tiempo para la sabiduría, ni la reflexión... La sociedad actual es una sociedad de la información, y esa información no transforma al hombre, lo envenena, tanta información finalmente es un veneno para la mente”.
Añadió: “Un hombre que tiene tanta información en la mente, ya no tiene tiempo para reflexionar, para hacerse alguna pregunta sobre el sentido de la vida, ni menos para tener un comportamiento ético. La verdadera ética ha sido reemplazada por el cálculo, el cálculo de lo que me conviene, y ahí surge el concepto de la post verdad, que es la versión de los hechos que le conviene al poder que nos controla”.
¿Vivo éticamente? ¿Me rijo por la conveniencia?