Fascinación por el jardín

ÉTHOS
10/04/2026 04:00

    La fascinación por el jardín se refleja nítidamente en el libro de Santiago Beruete: “Jardinosofía, una historia filosófica de los jardines”, quien también escribió otra obra: “Verdolatría, la naturaleza nos enseña a ser humanos”, donde trata de desentrañar los cuatro cuestionamientos kantianos: qué puedo saber, cómo debo actuar, qué me cabe esperar, qué significa ser humano.

    En la primera obra, Beruete afirmó: “El jardín ha sido escasamente estudiado por la filosofía y eso a pesar de que, como todos sabemos, las primeras escuelas filosóficas se desarrollaron en ellos”.

    Señaló que, “desde antiguo, los jardines han acogido e inspirado a los pensadores: recordemos el Akademos platónico, el Liceo aristotélico, el jardín de Epicuro, el gimnasio de Cinosarges, pero también a Shaftesbury, Rousseau, Kant y tantos otros pensadores que han pensado en y sobre jardines”. Asimismo, subrayó que también representan un símbolo del poder político “(Versalles, Kew Gardens, etc.)”.

    Beruete, abundó: “Muchos de los placeres físicos y los beneficios psicológicos que depara un jardín -serenidad, libertad, reposo, inocencia- constituyen ingredientes esenciales de una buena vida. Sea cual sea esa receta, hay una corriente subterránea que une la felicidad con el jardín desde los inicios de la civilización (Paraíso Terrenal, Edén, Campos Elíseos, jardín de las delicias...) y que convierte a estos en islas de perfección. La utopía se respira en todos los jardines del planeta”.

    El comentario sobre el libro de Ito Bátiz Murillo: “Detrás del jardín”, tendrá que esperar, porque mi estimado amigo Alger Uriarte, tuvo a bien enviarme copias electrónicas de muchos libros sobre jardines y otros tópicos que abordan varios autores, entre ellos: “Loa a la tierra. Un viaje al jardín”, de Byung-Chul Han, que dice: “La biología es, en último término, una teología, una enseñanza sobre Dios”.

    ¿Disfruto los beneficios del jardín?