La filosofía se ha definido tradicionalmente, de acuerdo a su etimología, como amor a la sabiduría; pero, ahora cabe preguntarse, ¿habrá también una filosofía del amor?
En un trabajo de fin de grado en filosofía, de la Universidad de Valladolid, en julio de 2022, presentado por María Campa Martínez, consideró conveniente titularlo: “Filosofía del amor: Una perspectiva contemporánea”.
En dicho estudio se aborda la perspectiva de varios pensadores: Erich Fromm, Zygmunt Bauman, Simone Weil, entre otros. Fromm cuestionó que el amor en este mundo capitalista se enmarque en las relaciones de mercado y de compraventa. Bauman, en el contexto de sociedad líquida, previno sobre pseudoamores frágiles, endebles, que no ofrecen cuidado a la persona amada. Simone Weil introdujo los elementos teológicos y filosóficos, para reflexionar éticamente sobre la violencia y las guerras.
Otro gran filósofo, el parisino André Comte-Sponville, publicó en el año 2000 un libro titulado “El amor, la soledad”, donde narró las entrevistas que tuvo con tres personajes franceses: Patrick Vighetti, profesor de filosofía en Lyon; Judith Brouste, novelista y poeta, y Charles Juliet, poeta y dramaturgo fallecido en 2024.
La definición de filosofía que aventuró Vighetti, aunque no habla de amor, implícitamente lo menciona al tratar la finalidad de la vida: “la filosofía es una práctica discursiva cuyo objeto es la vida, cuyo medio es la razón y cuyo fin es la felicidad”. Añadió: “filosofar es pensar la vida y vivir el pensamiento. Nadie lo consigue por completo (nadie es completamente filósofo), pero asimismo, nadie podrá prescindir por completo de ello”. Además, recordando a Montaigne, dijo que “la filosofía no es más que una poesía sofisticada”.
Finalmente, precisó: “No se filosofa para pasar el tiempo ni para juguetear con los conceptos: se filosofa para salvar la piel y el alma”.
¿Filosofo amorosamente?