Graciela toma el control

25/09/2026 04:01
    El encargo de tomar las riendas de Sinaloa en la peor crisis política, de seguridad y económica en la historia moderna, formalmente se lo dieron a Graciela Domínguez Nava las y los diputados del Congreso local, pero en realidad, el bastón de mando se lo dio la Presidenta

    Hace unas semanas, la prensa constataba la salida definitiva del ex gobernador Rubén Rocha Moya. En la Ciudad de México hubo jaloneos para definir la sucesión. El “Rochismo” como algunos le han llamado a la corriente política del binomio Rocha-Inzunza, intentó, sin éxito, suplir la ausencia del titular del Ejecutivo estatal con dos perfiles; María Teresa Guerra Ochoa e Ismael Bello. La respuesta de los altos mandos de Morena, particularmente del Palacio presidencial fue tajante, en Sinaloa tomaremos una ruta distinta.

    El nombramiento de la rosarense Graciela Domínguez, causó sorpresa en algunos círculos, sobre todo en los poco enterados de las recomposiciones internas del morenísmo. Graciela, garantizaba una deliberada transición para la crisis. Nacida y formada en la izquierda, una trayectoria sin escándalos en el costal, pero lo más importante, posibilidad de diálogo entre los grupos o tribus que comparten el poder.

    Es una “hechura del Rochismo y representa la continuidad de su grupo político”, se apuraron en sentenciar analistas y columnistas capitalinos, que escriben sus “netas” desde lo que les mitotean en un cafetín en Polanco o la Condesa. Más de lo mismo, repetían legisladores de oposición en San Lázaro y el Senado. Pero más allá de tales suposiciones, lo que pasaba y pasa en Sinaloa puede ser vista como una escisión, un cisma de ruptura y un cambio total de rieles de cara al 2027.

    Hace dos semanas, adelanté que la Gobernadora Graciela Domínguez, plena en facultades y vestida en la constitucionalidad de su nombramiento, no tardaría mucho en hacer cambios para tomar las riendas del gobierno. Primero, serían los espacios de dirección y control político, después, las secretarías de mayor vinculación con la sociedad, casi aparejadas de aquellas que representan el porcentaje más alto del presupuesto estatal, sin olvidar el área comunicacional, vital para compartir con precisión los mensajes del nuevo proyecto que es corto en tiempo, pero trascendental para el futuro inmediato de Sinaloa.

    Equivocados están los que, desde la oposición o el cafetín, piensan que Domínguez Nava viene a administrar lo que dejó Rocha, a poner su foto en el almanaque o acomodar a un par de amigos en puestos importantes para que se “alivianen”. No la conocen, Graciela viene a gobernar, y cuando esa actividad se va en serio, es un ejercicio duro, que implica tomar decisiones incómodas y a veces contradictorias a los proyectos personales y de equipo. El encargo de tomar las riendas de Sinaloa en la peor crisis política, de seguridad y económica en la historia moderna, formalmente se lo dieron las y los diputados del Congreso local, pero en realidad, el bastón de mando se lo dio la Presidenta.

    Los días de la Gobernadora son más cortos que los de todos nosotros, el reloj del tercer piso corre más rápido que las del resto de las oficinas del gobierno, el burócrata o funcionario que no lo entienda así, se va. Se irán como se fueron estos primeros, que naturalmente entienden la coyuntura de eso que algunos obnubilados o lagañosos se empeñan en no ver, pero terminarán viendo; hoy la que manda es ella.

    Pero: “Que la soberbia del triunfo revolucionario no acompañe a los cercanos, ni nuble el juicio de los generales que hoy se visten de gloria” decía el General Felipe Ángeles, el verdadero estratega de las imbatibles columnas de la División del Norte. Frase “al pelo”, para los cercanos a la Gobernadora; si la soberbia y la liviana gloria les nubla el juicio, se pondrá en riesgo el encargo de Palacio Nacional, que no es otro más que ganar el 2027 con el proyecto de sucesión de Imelda Castro.

    La llegada de la Presidenta a Culiacán, no dejó lugar a duda, en Morena no hay incentivo para la división, el camino de sus aspiraciones es el de la unidad cobijada bajo el manto del partido mayoritario. Por eso, los que antes buscaban la gobernatura cambiaron de miras, como en el caso de Teresa Guerra en donde siempre sí hubo “plan B”. O los diputados locales que ahora buscarán ser federales o los ex funcionarios que pepenarán al menos, una curul local.

    Si los equipos, incluyendo el de la Mandataria estatal, saben jugar bajo las reglas que escribió en piedra, el fundador, Andrés Manuel López Obrador ahí estarán en 2027, como una masa electoral de conformación heterogénea en donde claramente se distinguen las partes que la conforman. Porque así es como juega históricamente la izquierda en México; con tribus, con grupos, con negociaciones. Luego le seguimos...