Guerra e intención del voto en Sinaloa
Morena cuida ventaja e Imelda avanza
A la integración de la Cuarta Transformación en un solo bloque frente a la elección de gobernadoras y gobernadores, así como la compactación de la estrategia para limpiar a Sinaloa de la acusación de narcopolítica que ahora abarca a otras entidades del País, se les puede considerar como maniobras del Movimiento Regeneración Nacional previas a la definición de candidaturas, incorporando a la Presidenta Claudia Sheinbaum, al partido y los aspirantes en el cierre de filas en torno al triunfo electoral de 2027. Además, se nota demasiado que el capítulo local correrá en las semanas de agosto por rieles de estabilización política tanto en la determinación de la “corcholata” como en el caso Rubén Rocha Moya.
El golpe de timón presidencial donde los reacomodos disciplinarios presentarán mayor orden en el estado de cosas nacional y local requiere de la atención de quienes auguran el desastre político en el cuatroteísmo mexicano y sinaloense, sin darse por enterados de que otra vez el agua le llega al cuello a la Oposición, que tarda en mostrar a los liderazgos fiables que les den el viraje a las perspectivas del sufragio a 10 meses de que la gente salga a elegir.
Si algo adquiere claridad es el fracaso de la táctica que primero lanzó el Departamento de Justicia de Estados Unidos y luego hicieron suya el Partido Acción Nacional y organismos y voceros al servicio de Donald Trump. El ataque demoledor contra Rocha procede a diluirse por la misma práctica vociferante de hacer desde Washington acusaciones a grito abierto, sin que lleguen las pruebas jurídicas, abarcando hoy a otros gobernadores como los de Sonora, Alfonso Durazo, y Américo Villarreal, de Tamaulipas.
La narrativa diseñada en Palacio Nacional empezó el 27 de julio, cuando durante la conferencia de prensa mañanera la Presidenta Sheinbaum le dio un apretón a la pinza en ambos temas al presumir que la sociedad sinaloense procesa de manera distinta lo referente a la crisis de la seguridad y la intención del voto favorable a Morena. Es decir, cuando la polémica respecto al impacto que ambas circunstancias tendrían en los comicios constitucionales arreciaba inclusive al interior de las filas guindas, la Mandataria salió a dar el indispensable golpe en la mesa.
Sheinbaum se basó en la encuesta que una semana antes, el día 21, publicó el diario nacional El Financiero, realizada por Consulta Mitofsky que dirige Roy Campos, la cual presenta la proyección del voto en Sinaloa que es del 38 por ciento a favor de Morena, mientras que a los otros partidos los refleja así: 10 por ciento para el Revolucionario Institucional, 8 por ciento para Acción Nacional, 2 al Verde y 5 a Movimiento Ciudadano. En la interna de Morena, la ventaja es de Imelda Castro con 32 por ciento, siguiéndola María Teresa Guerra Ochoa con 11 y Graciela Domínguez Nava con 5 puntos.
Dos días después de la intervención de la Presidenta, actuó el partido en el poder al reunir a las pretensas y pretensos para leerles la cartilla a aquellos que se aceleran más de lo permitido en la convocatoria para designar a las coordinadoras y los coordinadores de la defensa de la Cuarta Transformación y la soberanía nacional. En el caso de Sinaloa, la Comisión de Elecciones de Morena tenía en sus manos el expediente de la guerra de lodo lanzada contra Castro ya sea como “fuego amigo” o por manos y recursos económicos que lanzan las calumnias y esconden la mano.
Cualquier ejercicio de interpretación de estos hechos concatenados lleva a resolver la eventualidad de que Morena retenga en Sinaloa la titularidad del Ejecutivo estatal y la mayoría de las alcaldías. Al tiempo que se perfila la posibilidad de que llegue al Gobierno estatal la primera mujer de dicho partido por mayoría democrática en la elección constitucional, también la sociedad procede a calibrar el ánimo que, atizado por la polarización de adversarios y amanuenses afines a la Casa Blanca, le apostó al río revuelto de la ingobernabilidad buscando obtener ganancias de siglas y partidos que todavía no saldan los años de agravios a los ciudadanos.
La pacificación que ordenó Sheinbaum en la guerra política donde el enemigo en casa pretendió dinamitar el proceso interno de Morena, y cuando los rivales insisten en demoler al régimen cuatroteísta para instalar sobre las cenizas el regreso opositor, fue un acto de prudencia porque en México basta con los choques en organizaciones del crimen organizado que enlutan, aterrorizan y desquician a varias regiones del País.
Esta estrategia de Morena,
Sólo para sus huestes aplica,
Porque a la 4T sí la serena,
Y Sinaloa no pacifica.
El Partido Revolucionario Institucional se halla en la encrucijada de ir a la elección de Gobernador con quien aparezca arriba en las encuestas, que en este caso las mediciones de empatía ciudadana favorecen al Diputado federal Mario Zamora Gastélum, o decidir por una mujer que compita bajo al criterio de equidad de género que todo apunta será tendencia en Sinaloa, teniendo como mejor opción a la Senadora Paloma Sánchez. En ese ejercicio de eficacia política que sólo es medible con el número de votos obtenidos, tendrá que determinar el dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas, si se la juega con gavilán o Paloma.