Horizonte

07/01/2026 04:00
    Por ello la bienaventuranza con la que los ciudadanos reciben el nuevo año se acompaña con buenas noticias y la acuciosa atención a la agenda ciudadana

    Se inicia con ánimo renovado este año, con la certeza de que le va a ir bien al país y a los pobladores de este país. Pese a los nubarrones que se ciernen en otras regiones del mundo y que, esperamos pronto se disipen, respetando la soberanía, nuestro país está construyendo sólidas bases que apuntalen su economía y su vida social y política.

    Las masas populares ven un promisorio porvenir, es necesario no aflojar el paso para consolidar estos buenos presagios. El Plan México se propone impulsar con mayor fuerza los proyectos de desarrollo, tales como la ampliación de la red de trenes y carreteras, la ampliación de puertos, crear polos de desarrollo industrial y fomentar el turismo. Esto permitirá consolidar las principales actividades económicas del país.

    Pero no se trata sólo de que la macroeconomía marche bien, sino que esto se traduzca en el bienestar de la sociedad, en todos los órdenes de su vida cotidiana. La economía debe tener rostro humano, reflejarse en el poder adquisitivo de las clases laborales y en el disfrute, aquí y ahora, de los frutos terrenales garantizados por la Constitución, en condiciones de equidad, para todos los mexicanos.

    Por ello la bienaventuranza con la que los ciudadanos reciben el nuevo año se acompaña con buenas noticias y la acuciosa atención a la agenda ciudadana. Entre las mejores noticias que llenan de algarabía a las clases sociales se encuentra el aumento del salario mínimo, a partir del día 1º de enero, que ha anunciado la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, lo que muestra la atención que presta el actual gobierno democrático para que los mexicanos tengan una remuneración justa por su valioso trabajo, fuente de la riqueza nacional. Por otra parte, se contempla que este año se aborde en las cámaras, tanto de diputados como senadores, la importante iniciativa de la reducción de la jornada laboral a 40 horas, lo que repercutirá en una mejor calidad de vida para las clases laboriosas de nuestra patria. Con estas medidas, en México se fortalece la seguridad laboral, se fomenta el empleo y se garantiza en los hechos el bienestar de la sociedad.

    Pero esto es sólo el principio. Porque los males sociales en México aún son grandes, aunque no insuperables cuando se tiene un buen gobierno, que vela por los que menos tienen, como el actual que encabeza la doctora Claudia Sheinbaum Pardo. Se tiene que persistir en el modelo económico de progreso con bienestar, que se viene desarrollando desde 2018 y avanzar en los planes que se tienen con ánimos renovados, sin ningún menoscabo, todo pa’ delante, para consolidar el porvenir promisorio que esperan los ciudadanos.

    Otra importante tarea que este año que recién inicia abordará el Poder Legislativo es el de la nueva Ley Electoral, que sin duda consolidará nuestro órgano electoral y dará certeza y transparencia a nuestras elecciones. Los ciudadanos deben participar activamente y ayudar a los Legisladores a resolver asuntos tan importantes como: ¿Debe seguir habiendo representantes plurinominales o a las Cámaras deben ir sólo representantes elegidos por el voto directo de los ciudadanos?; o ¿cómo blindar las campañas electorales del financiamiento mal habido y evitar el derroche de recursos?; o ¿cómo garantizar la paridad de género y esto se refleje en los órganos de gobierno?; o ¿cómo aumentar la representación de los pueblos indígenas, que en sus comunidades son las que más practican la democracia, pero que apenas tienen voz y voto en los órganos representativos nacionales? En fin, estas y otras candentes cuestiones, sin duda, despertarán un gran interés y deberán debatirse abiertamente en un fértil diálogo entre partidos y ciudadanía.

    La sociedad en general marca la pauta en el rumbo del país. Cuando se camina por buen sendero la gente lo percibe, sin mucho hurgar.

    Confiamos en la lógica que aplican las masas populares. En los avatares políticos que se presentan periódicamente, ante eventualidades en los asuntos públicos, las masas van al meollo de sus intereses y marcan la pauta, así de sencillo; para los ciudadanos no hay problemas, por grandes que parezcan, que no tengan solución. También el buen tino de los gobernantes consiste simplemente en seguir el sentir y las demandas del pueblo.

    Por fortuna, ese es el derrotero por donde camina el actual gobierno de la Cuarta Transformación, velando con ahínco imparable por el bien de los que menos tienen, y buscando no fallar en consolidar esas expectativas en el corto, mediano y largo plazo. Lo anterior le ha acarreado un apoyo popular histórico.